martes, agosto 22, 2006

Náufrago en New York

Escribo este mensaje con las pocas e incipientes gotas de sangre que aun brincan de gusto entre la carretera de mis venas. Mi nombre es Gustav Lonesome, y lo escribo con toda la amargura que me cuesta saber que llevo inscrito en él los adjetivos de mi catástrofe. Por eso me hallo en esta isla desierta y humeante. Por ser quien soy es que malgasto mi tiempo elucubrando este mensaje, en lugar de guarecerme de la lluvia y mí mismo. En lugar de persistir, sobrevivir con ganas de hacerlo, y construirme una posibilidad con paredes y cimientos fabricados del follaje.

Gustav Lonesome es mi nombre, y mi isla desierta está habitada por una extraña abreviatura de simios que conocen las palabras y su transacción recalcitrante. Vivo en una ciudad hecha de humo y piedras. Convivo con ventanas y con puertas, todo el tiempo. Resisto entre una jungla de puentes y vigas y trabes. Y claro, también ocurren y concurren las botellas, los pergaminos, los bolígrafos incluso, y junto a ellos las navajas –capaces de hacer brotar esta sangre con que escribo- y a su lado los jerarcas, los escribanos, los durmientes y los trenes, y los bichos, y las tardes.

Lanzo este mensaje desde la terraza de mi hartazgo. Sobre el Hudson navega este ferry de pamplinas, y rumbo al sillón sin esperanzas me dirijo ahora que de mí fluyen todas estas frases. Nora está esperándome, seguramente, y sus ocho piernas arácnidas e inertes se desparraman sobre un sillón donde ya no quiero resguardarme. Por eso pido auxilio, salvamento, o cuando menos, si al fortuito receptor de mis aullidos le es posible, una esperanza más rentable. Un lunes de entrepiernas me bastaría para hacer de él una bengala irrenunciable. Un bramido hueco, una señal de superhéroe de la cual colgarme, cualquier cosa. Cualquier futuro mejor que este retorno a Brooklyn del que hoy seré incapaz de zafarme.

Debiera aclarar algunas cosas: ser honesto, pues, y no jugar al náufrago en verdad desamparado y en verdad inexpugnable. Mi nombre es, como dije, Gustav Lonesome, y mi angustia desesperada es esta que apenas he podido contarle. Pero también soy yo, yo mismo y no Brooklyn, o Nora, o mi agonía resuelta, o mi hambre: sólo yo y esa inmensa sombrilla que a diario interpreto; ambos y a dueto en perfecta sincronía nos hacemos cargo de matar a Gustav Lonesome para así lograr perpetuarle.

Gustav Lonesome quiere amarse viviendo. Quiere vivir amando y amándose. Gustav Lonesome está harto de sí mismo, y de Nora, y de Brooklyn y del ferry que le lleva y le trae todos los días y todas las tardes. Gustav Lonesome es un hombre repleto de sentido, un hombre que sabe besar como besan los que arden. Un hombre capaz de amar a una mujer como quien ama a cien y al mismo tiempo, un hombre que no se incomoda de lograrlo, ni se empecina en dejarle. Gustav Lonesome es un rastrojo que lanza, tomando prestado el mejor brazo de los yankees, y sin que nadie sepa, una botella nueva y sanguinolienta, llena de solicitudes y demandas, todos los días, y que siempre atina al ombligo del Hudson, esperando que el viento, en quien sí confía, lleve sus plegarias hasta un mundo donde al menos la orilla de unos dedos se apiade y le recoja, y le ansíe eternamente, a pesar de que no sepa el camino que conduce a la expiación que le permita ser salvado para así salvarse. Gustav Lonesome soy yo, el que escribe sobre Gustav Lonesome, y el que –a su vez- no tiene interés en remediarse.

Amo a Nora lo suficiente como para dejarle. Le amo por momentos iracundos. Le amo porque ha permanecido ahí, fiera e incapaz de doblegarse. Pero no le amo, también. Y eso es lo que resulta insalvable. Así también amo los sonidos de Brooklyn, los motores secos y chillantes de cada uno de los ferrys que, numerados como los hijos de un católico sin frenos, me llevan a lo que no quiero llamar más casa, todas las tardes, irremediablemente, hasta donde Nora la inquebrantable me soporta sólo porque Falcon Crest le permite hacerse a un lado de sí misma, y olvidarme.

Pero es que yo, Gustav Lonesome, en toda mi ingravidez, siempre he sentido que mi boca no fue hecha sino para morder mis ataduras y escapar, hasta un valle repleto de princesas donde una, y sólo una, espera en ascuas para desposarme. Siempre he sabido, además, que Brooklyn no existe y que Nora merece vivir en una fantasía mejor que la que he construido para atarme. Siempre he creído, para colmo, que los ruidos de toda esta gente que puebla mi universo son sólo eso: ruidos, decibeles de sobra, colores que ocultan la forma real del mundo y sus ubicuos recovecos.

Así es como llego hasta este lugar, unos pies más o unos pies menos, en que en mitad del Hudson resuelvo suplicar por un desequilibrio. Así es como catapulto, día con día, estas mismas letras escritas con mi propia sangre. Así es como las miro ser roídas por el atardecer y la corriente y las probabilidades cercenadas por el departamento de higiene y recolección de basura de la ciudad de Nueva Cork. Segundo tras segundo tejo este mismo mensaje y alimento el azufre de este río hambriento con botellas que van desde un humilde Jack Daniels hasta una inocente champaña vacía, depositada con dulzura en algún cesto luminoso de la casa más afortunada de Manhattan. Y luego, habiendo consumado mi sublime acto de fe, con sus respectivas y acuáticas plegarias, me pliego en el asiento, otra vez.

Y luego pienso en Nora, y lo escribo, como ahora. Y me recuesto para contemplar el fin de la tarde. Y dormito durante el resto del viaje.

Siempre sueño lo mismo, sin embargo: Mi boca es como el sol y las nubes son como un sinfónico modelo de mis dientes. Y juntos, saboreándonos todos, mordemos esta gran manzana y la masticamos, felizmente, hasta el final de sus callejones y sus apellidos. Y nos comemos a Nora y al Hudson y al ferry. Nos comemos a Gustav, el mismo que escribe, y que mientras escribe lanza su botella y se regocija y se arrepiente. Y que mientras se arrepiente se duerme y se come al Hudson y reaparece.

viernes, agosto 18, 2006

Murallas de caramelo.

tenemos de todo
joven
de todo hay
de todo se puede
usté
nomás
despreocúpese

para todas las vistas tenemos
doble y triple y cuádruple
no importa
para todo tengo, para todo doy.

El amor ¿qué importa?
el amor es una palabreja inesperada: siempre.
Algo prescindible, seguro, tramoya malograda
y ya está

No importa ni cuánto, ni qué, ni cómo
da lo mismo el hambre y sus artilugios:
Diosa la gramática, diosa la semántica, diosas las ganas y los impávidos terrores: Diosas nada.

El temblor se termina donde el vértice de la mordida amorosa empieza, no más.
Nadie quiere quitarle amor a ninguna cosa: Sólo hace falta morder y desmorder para desmoronarse
impávidamente
y hacerse entonces humo.

Nadie tiene prisa por ser nada: Nadie.

Todos quisiéramos significarnos con el hambre de cualquier cosa.

Y ni el hartazgo es suficientemente culpable, no. Seguro no. Por dios que no.


Sólo me queda el hambre, y el hambre no sabe llover: ¿Qué entonces?

Terruños de amor y de esperanza, sin más. No vale el hambre contra el hambre, ni contra el frío el frío.

Hénos entonces deshechos. Eternos y sempiternos. Sembrados sin respuesta.

Y shhhh. Todo se ha ido.

Sin más.

martes, agosto 15, 2006

Pliego petitorio (poema que debiera ser cantado al oído)

Dame
-si ahora me das, si quieres-
tu pelambre y tus ojos de caucho
dame el hule de tus pestañas

y dame
sin saber que otorgas ni restriegas
el mimbre de tu sonrisa y la pijama de tus párpados

dámelo todo sin más revueltas

sopa de letras -again- tu carne y sus revuelcos
dámela entonces:

Mi cuchara erecta quiere pescar esas perdices que tanto lloras
serena la luna la espada la lengua labial y sempiterna

serena
morena de mi largo cansancio
serena.

Refulge la nave y resucitan -también-
las demandas:

Es tu axila de suadero eso que quiero quiero y quiero

Es la cal dentro de los rieles
la sal de los hambrientos
el eco
la posada
el bostezo crepitando entre tanta yerba

Eso es todo lo que quiero (dice lo que quiero):
La frágil y armoniosa melodía de tu cueva y tu silencio estornudante

aáaachuuu, lentos pero agraviados nos vemos a los ojos

áaaachis, la tibieza se amonesta, se expulsa, se retira
y atorrantes permanecen las ganas

Dame pues la costura de ese hilo
y la lenta insinuación ese albredrío de sangre

Dame los poros
las libélulas
las palmeras sudándote aburridas todas esas tazas de café
y todas las balas de salva
y todos los siglos de hambre:

La hilación del fiel cochambre:
el caracol desnudo
las páginas continuas y herrumbrosas
el óxido en los ojales, las camisas y los besos
tierra sobre otra
(una--sobre--otra)

acojinando el frío del plástico correoso
y las lágrimas globulinas y plasticales
de tanta solemnidad aburrida
y toda su masacre irremediable:

tras
lágrima
la lágrima de lodo y la mansalva orquideal y retraída
estambre eso que brota acidulándonos los días

En plena estima
en pleno estío
grieta debilucha que se canta cual paloma
una broma
una trucha en plena rima
un río
un segundo arrebatando cosas mías:

Dame, me digo, dame.

Y cuando acabo por darme
dándome nomás
se me termina

treguándolo todo

la vieja cuenta de los días.

martes, agosto 08, 2006

Caminos pedinches.

El camino propone una pared
así como así
justo en el medio y

además

plagada de raíces
Una pared que no puede refutarse
dejar de ser vista
o franqueada a duro golpe de temblor
o de sollozos.

El caminante marcha por encima del quiensabe
desparpajado
indiferente
retumbando sus pasos mudos sobre la hiedra
ya dulce ya venenosa ya tremenda o deliciosa
no le importa.

Camina dulcemente
envuelto en si mismo
redoblando su marcha en franca armonía con las luces otoñales
sinuoso, si debe
recto, si gozosamente eso le cansa
Des-preo-cu-pa-do, siempre
sin más
(y qué)

sin más y sin esdrújulas
renuente a las adivinanzas
cansado del jugo imborrable de la poesía

El camino se planta
la pared frondosa espera florida
entre carcajadas y tridentes

(todo acontece bajo los ojos de la bruma
sobre la piel del vaticinio
entre la cal de los durmientes)

rota la suma y plena la muerte entre colmillos pavorosos
aplaudiendo desde el graderío, jonrones como flores silentes

con la boca lista para gritar cuando esté todo muerto
ido
inerte


Caminante vocifera desde lejos
observa el páramo y saliva escapatorias
ya escupe la rima
ya expulsa los trechos
y pervive hasta endulzar las mariposas y los tuertos helechos

El golpe
llega
sin preámbulos ni salidas de emergencia:

seco como los ojos de un enamorado sin brama.

Atiborrada la existencia
muertas las ganas, quién sabe

Todo llega presto de ganas
sobrio y soslayado:

Pidiendo rastrojos, sudando versos
rogando, entre vaticinios,
un lugar en la cama.

martes, agosto 01, 2006

Una estrofa el corazón y una la añoranza (a la cuenta de 2)

Trufa en fuga resulta
el terror más explicable
chocolate y líquido fuente y foso profundo ojos de dulce
el deseo en la mecedora
lengüetazo delirio un baño sin lágrimas sonrisas a desparpajo
el hambre resuelta las ganas de masticar las muelas sonrientes

Si supiera la sed de cada billete
posado en mis manos
el hambre, la complitud, la respuesta
de tanto reposo
sabría sigilo y sabría esperanza
ah, la sapiencia, el futuro, la bruma hospitalaria
todo, con sus eternos sabuesos que olfatean la nada
un todo como cantimplora, como hoja, como abeja ráuda

Un vértigo sin preguntas
y un tú
lince de frambuesas y agua de templanzas
redoblando tus entrañas irías
una venda sobre cada ojo
hasta el fin de las nuestras
andanzas.

¿Danzas?

miércoles, julio 26, 2006

Óleo de una monarca sin respuestas. (El pintor en la corte)

La princesa muere por ser vivida. Grita desde los céfalos de las flores. Llora con un altavoz reposando en sus lagrimales. Y rabiosa se deja olvidar, cada párrafo si es preciso, con tal de que la recuerden los historiadores de la pesadumbre.

La princesa no quiere cuentos ni castillos. O cuando menos rehusa abiertamente los que no se fragüen entre carne y granito. Ella se rebela contra las mariposas y sus alas de vidrio. Y se repliega ante los santuarios que se forjen sólo de aire.

No es una princesa de caricias aladas, ni del mar, ni de sueños de estambre. No es una princesa que conviva con princesas. No es una ecuación, ni un misterio, ni un puchero amaestrable. Es siempre ella -siempre- y ya. Aun si se viste de sí misma.

Ya sean grúas o tentáculos o sombras: Deslizarse sin defensa cuesta más que acicalarle. Es un mar de preguntas. Es un pantano feroz y que se teje entre respuestas. Tan sólo escúchenle respirar.

Ahí el pulso de los días. Suspiro. Quemazón.

Su ahora es más que mil promesas.

sábado, julio 08, 2006

Hipótesis nobiliaria

A la princesa le contaría cuentos de asfalto. Dibujaría sin preocuparme por los permisos y las licencias, la doble raya que impide rebasar en curva o recta a los adelantados tractocamiones del infortunio. Dibujaría sobre sus ruidosos huesos, sobre sus caderas estridentes, sobre sus rubores inesperados. Dos dedos y sus yemas serían los afortunados albañiles de su retrato. Una boca en rebelión saldaría las cuentas. Una eternidad de adivinanzas cobraría las meritorias propinas.

A la princesa le sometería a latigazos de cuentos circulares. A cachetadas de cortejos a distancia. A cercanías como broncas suaves y roncas, deshaciéndose entre el paladar y sus muros salivales. Le declararía la guerra mucho después del rapto. Y luego la paz. Y luego la guerra otra vez. No le permitiría la escapatoria ni mucho menos el aburrimiento.

A la princesa le llamaría princesa. Le dejaría caer hojarascas repletas de palabras dulces, mientras la daga revolotease en los zócalos de sus entrañas. Le daría todo lo fortuito, guardaría, también para ella, todo eso otro tenue y mesurable. La pondría quieta mientras inquieta me descuartizara las tardes. Jugaría con cada cuento a que somos el sol y el cénit y la luna y el nadir y las bolsas de mercado cotidianas pero no por ello menos loables. Jugaría a que amanecemos yéndonos, a que venimos en cada regreso. A que nada es más de lo que pase.

Esa princesa quieta. Esa, la dormida. La cuasi dormida. La que no quiere despertarse. Le tengo un remolino doméstico, apaciguado, móvil, irrenunciable. Pero ella sigue dormida. Y no sé si algún beso consiga despertarle.

A dormir las hadas, las ruecas, las moralejas. Este cuento comienza donde termina su carne.

jueves, mayo 25, 2006

El curso del verano (Trenes minuto a minuto)

A los rieles, a los trenes, al verano, a las princesas sin cuento y a los cuentos sin princesas.


Aguijón y pétalo
diente y bocado
libélula o mosca
montaña o colina o nomás
tras lomita
de tierra aterrado
sin pudor
sin querer
nada más
nada más queriendo se quiere
y de querer cobran los trenes este verano

Aullido y fauce
polen caspa que te nieva sobre los colmillos
hay estaciones de tren como hay estaciones de frío
y de calor y de falsas digestiones
y de faldas cortas que llueven chispitas sobre cientodiez cuadras de muslos hirientes
hay estaciones que son minutos
y otras que se pintan como larguiruchas y agónicas muertes
todo por un par de estornudos súbitos
(sí, hay quien muere hasta por un mosquito -lástima-)
Están esos inviernos de moqueos
y pañuelos
o de narices rojas que a veces duelen para siempre
(aunque se sabe que ese siempre sólo sobrevive hasta el siguiente verano)
Hay memorias que se cansan del olvido -nomás por aburrimiento-
y le destierran a las córcegas un viernes
aunque vuelva en sábado
en carcajadas del exilio que reptan
agachadas y silentes -risas con dientes de mala yerba-
El olvido cree que los retornos así
duelen menos.

Es ahora el mediodía de arcoiris más inesperado
luego de un interminable sábado catedral de podredumbre
del grifo se vierte una tajada de vida debida
y tanta sed indica tiempos de cobranza
Ahí en el borde de mis veintisiete millones de pestañeos
veintisiete millones de intentos para medir la hora a rebanadas
sofreir el ajo la cebolla el estragón que tiña el corazón de la certeza
busco no más la lumbre bajo el polvo de las hiedras
evito esos anuncios en el diario de los días y las horas:
Se solicita alcoba aparentemente virginal pero enteramente turbia. Indispensable princesa guardiana. Ofrezco saciedad transitoria mediante actos sacrílegos y desinteresados que enorgullecerían a los alacranes. Informes a quienquiera que comparta un alarido.

No. Demasiadas palabras. Muy caro publicarle.
Y sin siquiera haber logrado una provocación en diez verbos:
¿Pero dónde diantres olvidé mi sangre?

Amanece entonces este solsticio impronosticable
invasor de la sorpresa
sabueso del frío y del hartazgo de carne
y de huestes vienen el ecuador y diez lunasoles intermitentes caraduras
bañándose en abrazos
que a tambor sordo danzan una suave marcha de guerra
empuñan imbatibles orgías
-trago saliva y me entrego felizmente al desastre-

Este es el estanque estacionado en el estío
donde brota esa ferroviaria sincronía
pozo recién nacido, alúd de escasos cinco meses
cinco -dice la tormenta de luciérnagas-
y mientras se acomoda su flamante peinado salino
y con cepillos por marejadas incrédulas y solistas
me llueve encima el agua de este verano que comenzó muy decembrino
sin partituras:

allegro ma non tropo con tendencias al adagio y al trémulo y al quiensabe

Improvisado como un suculento banquete de antorchas bajo reducción de mares
rabioso de tanto delirio
creciente sólo para circular hacia un suave río menguante
y luego creciente, de nuevo.

Cinco meses que debieran poder disecarse:
(¿alguna de ustedes gaviotas
sería capaz de prestarme una red para mariposas?)
Quiero momificar mi sonrisa del ahora
quiero detener la prensa la tinta los aviones
quiero un coito de papel y entrañas donde ninguno tenga prisa por pintar el estallido
Quiero doblar la esquina
del papel de la entraña de la calle
detenerme
masticar mis bocanadas de mugre de ciudad
salivar y bostezar agitadamente
un electroshock que pueda saborearme

Luego levantar el dedo como si nada
para llamar al microbús de la eternidad
y dar una vuelta sin prisa, dos, veintisiete más
con cumbias o con gritos, da igual
ventanas abiertas para el verano y sus rieles

Una vuelta más sin pagar peaje y sin destino
antes de que el último tren se aparezca
y saque de su valija la estación que siembra en todas partes
Que se lleve tanto y tanto
sí
pero en verano
tan hermoso y cadavérico ruido merecería el calor de las orquídeas

Y
si en ese patio
dentro de ese zócalo diminuto y en ruinas
y si sobre aquella mecedora de latón
delante de mi pánico
debajo de los rieles y los durmientes
está la señora muerte leyendo su horóscopo y bien vestida
a murmullos le musitaré mi pergamino entero
(y si no me alcanza el papel o el cogote, denúncienme luego)
Intentaré confesarle todo
ya si amo mal o bien o en paz o a corcholatas y regañadientes
ya si los ojos las princesas los relámpagos o las mujeres que se visten de jeringuillas
ya si creo en mis amigos o en la siembra o en mis tenues requisitos para la hermandad
ya si lo que me cuesta más que nada es negarme
repeler
jugar al que sabe ser asesino
ya todo, yo nada: Entregaré las chispas y los escudos sin batalla
Volveré a ser niño por un solo minuto
inabarcable y veraniego: Radiante viaje sobre mi locomotora,
para morir sonriendo
y así volver
sencillamente
a ser por siempre
otra vez nadie.

viernes, abril 07, 2006

La poda

He vuelto al café
amiga mía
su abrazo ya es definitivo

Escucho a kilómetros y a millas
como cantan las cafeteras revoltosas
y como mastica el agua
gotita sin tiempo que pasea
mientras enchina la piel a los arbustos
y las golondrinas

He vuelto al café y a tus ojos desteñidos
volví, cigarra
volví, oruga
volví sin mayores tragedias
cuando nadie lo creía
y cuando todo
todo
todo
dejó de ser
mío

pluviales mis huaraches
amiga alondra
amiga siesta:
el café y el retorno son campos de riego
riego por goteo
oro y jazmines respiran sus espigas averiadas
se les baña con frío y con pliegos y pliegos de herrumbre
y con nueces de lumbre y con hastío
y con sosiego
planta por planta y verso por verso:
irremediable
amiga flor amiga martes amiga ola y estallido
es furioso y es cobarde y es otra estampida de latidos
pero yace
solemne y atorrante

tronco perla
tallo nube y apellido
junto al café o dentro o fuera o montado en un silbido
es él -amiga hoy amiga piedra
perpetua
amiga vestigio-
es tuyo siendo mío pero qué importa
bebamos nomás

en calma

sorbo tenue y mirada presagio

y otra vez (tranquila tú, que así se arrullan que así se mecen y así se duermen los torbellinos)

Luego a mirar:
Por allá anda
en rara danza
lo veo
(es mi corazón sin mordaza que retoza y se columpia
junto a los niños del trigo, junto a los muertos
junto a los vivos
y reposa
rebasa
se queda atrás
sin más
impúdico va y vive un tiempo de pétalos solaces
y tranquilos)

Junto al café descansamos mi corazón y yo
de vuelta también -todos-
amiga ráuda amiga trino
amiga soga amiga fuerza amiga asfixia de asesinos
Estamos aquí
junto con él y conmigo
y claro
aquí nos bebemos todos en pausa
todos contigo

Otro sorbo se acerca.

Silencio, te digo.

viernes, marzo 31, 2006

El curso del verano (Trenes cada minuto)

Aguijón y pétalo
diente y bocado
libélula o mosca
montaña o colina o nomás
tras lomita
de tierra aterrado
sin pudor
sin querer
nada más
nada más queriendo se quiere

Aullido y fauce
polen caspa que te nieva sobre los colmillos
hay estaciones de tren como hay estaciones de frío
y de calor y de falsas digestiones
hay estaciones que son minutos
largas muertes causadas por estornudos súbitos
moqueos
pañuelos
narices rojas que duelen para siempre
hay memorias que se cansan del olvido
le destierran a las córcegas un viernes
y que vuelven del exilio mientras reptan
agachadas y silentes

Este ha sido un medio día de arcoiris
una tajada de vida en el borde de mis veintisiete millones de pestañeos
solsticio tomado por sorpresa
mientras él y el ecuador y las diez lunas de sus caras se bañaban juntas
en un estanque estacionado en el estío

Cinco meses
dice la tormenta
y mientras se acomoda ese nuevo peinado salino
cepillado por tanta incrédula marejada solista
en un verano que comenzó decembrino
sin partituras
pero repleto de sonidos

Cinco meses que debieran poder disecarse
(¿alguna de ustedes gaviotas
sería capaz de prestarme una red para mariposas?)
Quiero momificar mi sonrisa de ahora
quiero detener la prensa
levantar el dedo y que el microbús de la eternidad me de una vuelta
antes de que el otro tren aparezca
y en la valija donde lleva su estación -a todas partes-
se lleve tanto y tanto
tan hermoso y cadavérico ruido

Si en ese patio
dentro de ese otro zócalo en ruinas
sobre aquella mecedora de latón
delante de mi pánico
debajo de los rieles y los durmientes
está la señora muerte con su vestido de flores
le diré (y si no me alcanza, denúncienme)
confesaré todo
ya si amo mal o bien o en paz o a corcholatas y regañadientes
ya si creo en mis amigos o en la siembra o en mis tenues requisitos
ya si lo que me cuesta más que nada es negarme
repeler
jugar al que sabe ser asesino
Volveré a ser niño otro minuto
inabarcable
para morir sonriendo
y así volver a ser nadie.

jueves, marzo 16, 2006

fruto sin sol

los huertos que se esconden bajo el agua tibia
y yo que simplemente les mojo

las semillas que carraspean en cuclillas
y yo que simplemente les arrojo silentes
sobre las piedras
sobre las hiedras y sus dientes
y sencillas

Mientras tanto el agua en su mientras tanto
con cara de nube que empuja
con ruidos de nota o compás
o cosa ráuda

Agua en una danza sobre cuchillas
y luego gotitas riegan labios que rechinan

magros y sobrios y parcos
labios finalmente
atados.

Aquí entonces yace una tierra sin nombre
y aquí es que escancian las lluvias
aquí es todo lumbre de algodones calvos
y sí
aquí dormita ese roedor ominoso
al que atardece la milpa

y yo que me acicalo en algún otro turbio y débil reposo
y yo soy y me entumezco y juego al roto

sin yo y huerta -- yo sin mí
un otro y aparente
hortelano sin luz y olvido sin cosecha

Ni mapas ni mejores sombras:
yo te dibujo
sin motivo
y callo sin un luego
resoplo y reconmino:

Coman todos y hasta el sol
cobijen a su pobre y muerto frío
ya el arroz
ya el hambre mansa del estío
ya los nombres y los libros y las siembras hacen fila
mirales que se marchan sin hacer el menor ruido


¿A dónde es que huyen los profetas
tan todos y tan atiborrados,
a dónde es que se mudan tan sublevados
mientras se llevan mi camisa y mi destino?

sábado, marzo 04, 2006

Una danza por el fin de la semana (y el comienzo del destino)

No alcanzo a ver el final de la semana
lo juro
estiro los ojos hasta que me gritan basta
y luego tengo que perseguirme las pestañas que no escuchan nada
y se van por sí mismas a donde les da la gana

Labor de policia. Hambre de carnero.
Punto a punto impongo la ley que me expía de creer redondo el mundo
piedra a piedra reniego de mirarme la nuca tras pasar el horizonte
más allá
Traspasar lo fecundo
Pero ah, imbécil, de nuevo me pesco mientras redundo
y mi lengua de carnero se muerde sola hasta callarse lo sin nombre

¿Será que todo está previsto por los dedos del pavor?
¿Será que en el silencio brotan y emergen y se escuchan
de verdad
las heridas que enmudecen a los dioses?

Yo es que cuando callo me rostizo
calambres de erizo y flores sin tallo
no consigo habitar mas que el silencio de otro eco
sueño entonces
con manos y lirios entre sábanas que a su vez se esconden
me mastico solo
me miro la nuca, atrás del mundo
y luego la sodomizo
me estorbo me entumezco me muero y ya no me sobrevivo

No sé bailar pero quiero endulzarme las orejas bailando contigo
Contigo el que es ya no conmigo
Contigo lejos de tanta sombra y tanta luz de lámpara y sombrilla

Contigo que es con todos quienes escapan del ecuador
y el horizonte
y los polos imanes magnéticos poéticos paródicos de lo vivo

Ya estoy harto de mí y de Dios
y de vivir cosechando la borra que le crece en el ombligo
Quiero que se acabe la semana
y que me saque a bailar
a contrabajo tendido y solar
ese párpado volcánico que se guarda el infinito.

Que alguien tome su abrigo y lo cuelgue del perchero:
yo dejaré sentada a la razón
y el monstruo frustará al sinsentido

Hoy solo vamos a bailar
hasta que los pies nos den de aullidos

jueves, febrero 23, 2006

Miramientos de media semana

mira
ésta es la playa donde silban las hamacas
la que te dije alguna que me quema en la garganta
mira bien
es éste mi desierto y mi ronquido
y también son éstas mis rebabas vestidas de serruchos
y ésta es la pared que mejor rasca los aullidos de mi espalda
(por allá las espinas lujuriosas medio dormitan
como aguardando una sed vestidita de calma)

Hay que roncar si se quiere incendiar la suerte
y dar luz al más mínimo mañana

mira
es todo terciopelo y negrura
es piel de un martes o un miércoles
mira bien
ciruela sin ganas
gacela
espuela
remedio que ardes y bramas y vuelves
regresas
olor floribundo que es también ladrillo
corteza--- cortezuela --- atraco a mano limpia
suave y dura tachuela nocturna
perfume sin muelas
Ya cavidad sin alambradas o cercas o persianas

mira
y digo mira como quien con eso dice calla-escucha
mírame jurar como si hiciera lo que me da la gana
míra el tambor sordo que acarician los orates en mitad de la semana
tambor para machacar
y percuten las hormigas pata tras pata
lienzo tras lienzo
percuten tranquilitas su camino a casa

míralos
son gritos de fiebre
pisos de mármol que se acarician sólo en viernes (huevos requeridos)
bebederos de porcelana
donde el agua dice
¿por qué no en miércoles empieza la semana?
mira un segundo
éstas no son flores de mostaza
tampoco libélulas sembrando catacumbas
tampoco el futuro empiernado con una de esas brisas que algunos dientes rebanan

Es nada más un sillón de terciopelo
un menú como el de siempre (las alhajas son raicillas de aire, bien lo sé)
y junto y encima unos ojos astronáuticos
orbitando cualquier crueldad de piloncillo
una oreja un golpe fatal
un destino asfáltico
y luego adiós

De ser mirado también todo se cansa
seguro que sí
el frío no es un trazo pendiente de cobijas
ni el miedo una verdad hambrienta que no merezca esta navaja.

miércoles, febrero 15, 2006

Shhhh

yo sístole
yo diástole
yo lato
latido
latencia
latente

yo como todos
yo miedo
yo miedísimo
yo diciendo cosas como "Para ego el mío"
y cagándome de la risa sin remedio

yo penumbra
yo callado
yo sin nombre
yo cagado de decir tanto yo
yo aburrido de la circunscripción y el significado
yo sin yo
ya sin rumbo

La concordancia eterna
también
el cansancio acostumbrado
desde luego
la certeza de que ese mundo que llamamos mundo es una marioneta equivocada

Lo mismo de siempre
lo mismo
el posterior silencio
la perenne incertidumbre callada y quietecita

el mañana nos vemos
el hasta luego
quién sabe

Y siempre
siempre y como siempre

un ulterior
podrido
y amado

silencio

domingo, febrero 12, 2006

Latido binario

Para qué nombrar cosas o decir que en realidad existe la lluvia
para qué sentir frío sin morir de tanto
para qué llenar el depósito
o parar en la próxima estación de gas
o volar en vertical al sembradío donde la oscuridad es una cerca
y un subsuelo
y algo que carece de pestañas

Para qué domesticar a los muertos o a los vivos
o para qué domesticarse de las ganas
Para qué anidarse y cobijarse y hornearse bajo el ecuador de tantos látigos
o estrujarse a baño maría en los puños de la libertad
o entre los dientes exhaustos de tanto desesperanzado tan lleno de sin rumbos

Para qué asemejar
para qué darle sonido a cada aullido mascado entre el aire
Y cómo decirle meritorio de llantos
que son
pero no son
y que aunque les llamen agujas cansadasde vivir tras nuestros ojos
jamás logran expelerse desde dentro
lejos y muy afuera
cual debiesen

Vestirse de nubes a ratos
Ausentarse del futuro: Ansiarlo.

Para qué hacerse preguntas
para qué reembobinarse las neuronas
si en realidad, y claramente, no se puede
y si en realidad callando
parece que uno muerde mejor

Para qué preguntarse
para qué buscar sonidos y letras
sucediéndose, empujándose, revolviéndose a nuestro antojo

Para qué.

Describir lo delicado con nombres que pudieran empuñarse y asesinar la delicadeza
Disectar la propia oscuridad mientras se vive bajo el sol
y se rentan
cada noche
centenares de lámpares inquietas y sindicalizadas hasta la necedad
Para qué.

¿Es amar un nombre para lo que ignoramos con tanta hambre y dedicación?
¿Es no amar un bello pretexto que igual nos escupe
pulcramente
y hasta el centdo del mismo centro por el que quisimos nombrar?

Hay días en los que cada bocado de sopor me dice que sin embargo vivo
y hay noches en las que desayuno
y noches que no se esconden de nada.

Y semanas
Y suspiros
y minutos que prefiero no tatuar o evitar o ponerles nombre
para seguirlos viviendo
como pueda
como sea
no sin antes lograr
enteramente convencido
poner un punto
abandonar un otro nombre
y conducirme sin terror hasta el silencio.

martes, febrero 07, 2006

Angel Eyes - (soundtrack de la noche)

Have you ever had the feeling
That the world's gone and left you behind
Have you ever had the feeling
That you're that close to losing your mind

You look around each corner
Hoping that she's there
You try to play it cool perhaps
Pretend that you don't care

But it doesn't do a bit of good
You got to seek till you find
Are you never unwind

Try to think
That love is not around
Still it's uncomfortably near

My old heart
Ain't gaining no ground
Because my angel eyes ain't here

Angel eyes
That old devil sent
They glow unbearably bright
Need I say
That my love's misspent
Misspent with angel eyes tonight

So drink up all you people
Order anything you see
Have fun you happy people
The drink and the laugh's on me

Pardon me
But I gotta run
The fact's uncomfortably clear
Gotta find
Who's now number one
And why my angel eyes ain't here
Tell me why my angel eyes ain't here
Excusez moi my angel eyes ain't here
Excuse me while I disappear

Baby, it's cold outside.

I really can't stay - Baby it's cold outside
I've got to go away - Baby it's cold outside
This evening has been - Been hoping that you'd drop in
So very nice - I'll hold your hands, they're just like ice
My mother will start to worry - Beautiful, what's your hurry
My father will be pacing the floor - Listen to the fireplace roar
So really I'd better scurry - Beautiful, please don't hurry
well Maybe just a half a drink more - Put some music on while I pour

The neighbors might think - Baby, it's bad out there
Say, what's in this drink - No cabs to be had out there
I wish I knew how - Your eyes are like starlight now
To break this spell - I'll take your hat, your hair looks swell
I ought to say no, no, no, sir - Mind if I move a little closer
At least I'm gonna say that I tried - What's the sense in hurting my pride
I really can't stay - Baby don't hold out
Ahh, but it's cold outside

C'mon baby

I simply must go - Baby, it's cold outside
The answer is no - Ooh baby, it's cold outside
This welcome has been - I'm lucky that you dropped in
So nice and warm -- Look out the window at that storm
My sister will be suspicious - Man, your lips look so delicious
My brother will be there at the door - Waves upon a tropical shore
My maiden aunt's mind is vicious - Gosh your lips look delicious
Well maybe just a half a drink more - Never such a blizzard before

I've got to go home - Oh, baby, you'll freeze out there
Say, lend me your comb - It's up to your knees out there
You've really been grand - Your eyes are like starlight now
But don't you see - How can you do this thing to me
There's bound to be talk tomorrow - Making my life long sorrow
At least there will be plenty implied - If you caught pneumonia and died
I really can't stay - Get over that old out
Ahh, but it's cold outside

Baby it's cold outside

Brr its cold….
It's cold out there
Cant you stay awhile longer baby
Well…..I really shouldn't...alright

Make it worth your while baby
Ahh, do that again…

viernes, enero 20, 2006

Abolición

yo decía coma
y decía punto
y decía tú
y con tú decía todo
o quería decirlo todo
trataba
esmeroso
pusilánime

yo decía yo
decía tú
decía cosas
decía hilos y madejas
decía agujas decía qué es lo que eran las madejas
antes de que fueran nada
antes de que decir dejara de serlo

yo dije algunas cosas
puse algunos puntos
cosí de algunos hilos
destejí desde otros
hice
yo hice
y luego no fui más yo
y luego me convertí en nada

yo dije Soy
y luego amanecí entre carcajadas
yo dije No Soy
y luego resoplé y aguzé y provoqué a los ríos
y redoblé mil marionetas despejadas

hasta que un día
uno sin tiempo nombre vestido ropa caramelo
un día de ardor
un día de soledad garapiñada
dejé de ser yo
dejé de decir
dejé de soplar
hacer
pensar

y me convertí en el brazo
el ojo
el mordisco sin rumbo

Me supe el ahora que no es ni una chingada.

jueves, enero 12, 2006

Variaciones sobre un tema sin puntos ni comas

Es la esquina de la orilla del límite de la frontera

Lo es todo y no se le antoja ser nada mucho Nada nada
Es el enunciado sin fin es el tener lo que se aprende a tener es el hola el adiós y el abismo que crece en el medio de los medios

Y no

También es la boca la selva la calma la lluvia
el sin miedo el con miedo el hambre
El hombre el hombro el mimbre de los huesos
la sed que siempre provocan la lluvia los dardos los truenos

Evocan revocan ocurren ocurren ocurren - Punto no punto -
Ah qué miedo y que ganas
de poner un punto y de no ponerlo
y de comerse una coma o de transcurrir

indeleble

igual igualito y endeble
como transcurre el tiempo


Hoy recumplo cumplo aniverso verso
Hoy reverso
sin caja de cambios
sin cambios sin caja
hoy resulto cosa del ya
cosa del pum pum pum
cosa del nada cosa del sí cosa del baja baja baja
cosa del toma cosa del quita
cosa del cállalo todo
cosa del revuélvete y resucita

hoy soy un árbol que nadie supo subir ni nadie sabe como se baja
hoy soy eterno
hoy soy transverso tangente sutil delicado hoy soy a la vez
y a la vez soy hombre raja

Soy mientras puedo puedo sólo si puedo solo
no no puedo pero soy soy sin embargo soy a pesar
soy silencio soy estruendo
soy estornudo y tos y tos y soy siendo

Soy lo no permitido soy lo creciente lo menguante lo jamàs tenido
soy tú y tu boca carne
soy tu tú
soy tu yéndote a alimentar perros no tuyos no de nadie
soy yo quedándome yo
callándome
soy nada
soy cierta nada
soy una nada que es nada y que se balancea

Nada dormidita quieta silenciosa perpetua noche de frío
Soy la duda la grieta el resquemor el hielo que se parte se comparte se reparte
soy un patín y un cuchillo
soy una hoja que rasga las ojeras de la noche

Soy el que no sabe lo que se siente saber lo que se sabe sentir
soy el que ahuyenta cada eslabón cada punto cada coma
soy el que se silencia hablando nada
soy el dolor que se duele
soy lo que se es sintiendo el contrapunto

Soy el que siente miedo
el que está desnudo
el que busca los puntos comas números decenas docenas cientos

Soy el que calla
estupefacto

El que mira todo lo dicho y que ya se dijo se dice se digo se dirá
y lo no dicho no digo no dice no dijo
Dicho sea lo dicho. (Punto, sí, punto atroz)

Lo demás es puro viento

domingo, enero 01, 2006

No soy

No soy poeta ni soy nada amor
vacío sin tu carne tibia
y sin el anís alborada y esos pliegues que guardas
en tu cuarto tan menguante

No soy poeta ni soy carne, te lo juro amor
porque carne sólo es la que yace quietecita
ahumando los vasos
o carne también es ese aullido al que siempre se le hace tarde

Yo es que me atropello de silencios
siempre
cosecho mis bostezos
acicalo indulgentemente todos mis cochambres

Soy un remolino desconfiado austero
soy un pellizco de nube
soy un no soy que se muere de hambre

Y respiro eso que tus dientes muerden cuando aprietan la tarde

No soy poeta ni soy dios: Es asquerosamente fácil esbozarme.
A mi me duele lo continuo
sí
a mi me hiere y me sangra hasta el putísimo aire

Lo peor de mí:
la mordedura atenta
el rastrojo
despojo
manojo de infierno
nostalgia de un estúpido baile
Lo peor es que creo todo lo que las mandíbulas susurran
entre mis párpados sedientos
Es más: bebo todo lo que no se desvanece en el aire.

Revivo cada infierno cada invierno
cada vuelco
revivo y espabilo todo desamor sin mayor miedo
existo para resucitar
resucito para tropezarme y proseguir andando sobre cualquier terso alambre.

Un dos, un, dos.
Un
dos
Los pasos no sienten miedo no no
Los pasos no pierden el equilibrio, los pasos no son los que caen

Los pasos sólo suceden
los pasos no tienen hambre.

Son como esas tantas cosas
tantas
las que sencillamente se hacen

o nomás no se hacen

viernes, diciembre 09, 2005

Mortandad

A él lo mataron antes que cumpliera mi primer año de vida. Evidentemente no me enteré de nada. Supongo, y sólo supongo, que estaba muy ocupado por mi frustración materno-filial. Por morder la teta plástica que suponía alimentarme. Por obtener más de mis proveedores de atención y cariño. Por manipular las circunstancias a mi favor, como todo buen niño-tormento (en oposición a niño-prodigio), apabullado por su precoz capacidad de vigilia odiosa.

Estaba despierto. Comenzaba a demandar cosas ante el asombro estúpidamente esperanzado de mis creadores. No los culpo. Eran más jóvenes de lo que yo mismo soy ahora. Y semejante engendro me pondría los pelos de punta hoy mismo. Pero esas son cosas que no se eligen. Había nacido para reclamar el hecho de estar vivo. Y ante la nula respuesta convincente, mi deber era exigir que esos "otros" me dieran cualquier cosa que pudiera mantenerme distraido. Ocupado. Absorto.

Le llenaron el pecho de balas. Dudo que siguiera respirando cuando golpeó el suelo con su desplome mortal. Dudo que sus gafas siguieran siendo redondas. Dudo que él mismo siguiera creyendo en su propia leyenda. Imagino que estaba harto. Supongo que deseaba mucho más decididamente, un mundo sin su propio personaje, de lo que decía desear un mundo sin posesiones, enconos, dioses o adjetivos. Pero eso era él, de algún modo. Él era lo que los demás creeían, querían, cantaban, despedazaban a otros porque fuese. Él ya no era más él. Él, cómodamente o no, reposaba resignado sobre la construcción colectiva y global que le habían erigido sus escuchas. El precio -no tan caro entonces- de ser una gran celebridad. Y bala por bala, órgano por órgano, lo habría de pagar esa noche suave y funesta que decidió tomarle por sorpresa. Una melodía extraña, incluso para él, y que sonó sin pudor bajo las farolas del Manhattan de 1980. La melodía de la muerte. El acorde disonante del asesinato centelleante. Bastan sólo unos segundos cuando se trata de morir.

Y yo probablemente dormía. O quizás no. Quizás escupia mi comida para seres recién escupidos al mundo. Quizás me manchaba el babero en toda su inmensidad. Quizás despreciaba los chícharos, quizás despotricaba contra los vegetales en un idioma ininteligible pero ruidoso. Quizás odiaba la cuchara, la mano, la orden misma. Cuando eres un pan recién horneado, un bebé iracundo, un asunto apenas lanzado sobre la mesa de la existencia, y por algún motivo inexplicable, te rehusas a comer. Rehusas mantenerte vivo. Rehusas lo salubre de un chícharo, incluso entonces, y sin que haya manera de demandarlo coherentemente, tú sencillamente berreas tu insatisfacción y tus ganas de comer otra cosa, o nada si es preciso. Eliges el placer y punto. Pero la supuesta sabiduría de la maternidad proveedora está siempre ahí. Siempre lista para proveerte continuidad. Para facilitarte la supervivencia. Los pequeños niños prefieren morir antes que comer zanahorias molidas. Los hombres, adultos sin más remedio, se aferran a la vida cueste lo que cueste. Nunca esperan ser asesinados. Aunque muchas veces lo sean.

Y ahí es que hallamos otra falla esencial del lenguaje. ¿Cómo es que podemos "ser" asesinados? ¿El "ser" asesinados se reduce al brevísimo instante en el que el perpetrador finiquita nuestra vida? ¿"Ser" asesinados es ese insolente espacio en el que la bala precisa rompe la maquinaría de la vida? ¿Si "fuimos" asesinados significa que seguimos "siendo" asesinados incluso luego de la muerte?

Minucias. Migajas racionales. Él no tenía idea. Él no pensaba en todas estas inutilidades mientras caminaba de vuelta a casa. Tal vez pensaba en lo que haría al llegar. En besar a su hijo. En lamentarse de su condición. En explotarla. En persistir sin importar lo que los otros hubieran tejido y hecho parte de su ilustre vestimenta social. Tal vez pensaba en matarse de forma simulada para poder vivir. Tal vez no pensaba en nada y simplemente caminaba en total silencio. Hablaba con su mujer. La deseaba. Se separaba voluntariamente de la duda y decidía prevalecer por sobre sí mismo.

Probablemente hayan nacido unas muchas docenas de niños mientras, simultáneamente, la mano satanizada de un imbécil como Chapman jalaba sin sosiego del gatillo. Y quizás muchas de esas madres anónimas lloraban al unísono mientras contemplaban el producto de su supuesto "milagro". Y yo quizás dormía. Quizás vomitaba la cena impuesta. Quizás defecaba sobre mí mismo. Nadie lleva la cuenta de semejantes sincronías. Nadie sabe todo lo que también pasa mientras vive lo que solamente se vive en singular. Y no es reprobable, claro que no. Es la condición humana. Sencillamente.

Como lo es morir, también. Y como lo es matar. Y como, irónicamente, lo es el dar a luz. O el concebir. O el rechazar los chícharos o los ejotes o los rábanos funestos.

¿Pero quién es entonces quien valida lo que resulta historia? ¿Existe un algoritmo misterioso que define lo que ha de perpetuarse? ¿Sucede todo azarosamente, sin otro propósito que el que el poder imponga?

No se sabe. Se sabe sólo que al apretar un gatillo muchas veces la muerte sale vertiginosa de la boca de un artefacto hecho para dar muerte. Y se sabe que morir es implacable. Y se sabe que hay quienes disfrutan ciertos vegetales mientras otros los desprecian. Y que los niños pequeños nunca reparan sobre la muerte. Ni siquiera si sucede frente a sus ojos. Ellos quizás lloran, quizás siguen comiendo.

Mucho después es que la encuentran triste, inexplicable, injusta. Mucho después de haberse orinado encima por última vez.

domingo, diciembre 04, 2005

Matatiempo

Canicas en rebelión
insurgentes aferrados a sus sombreros de paja mientras juegan matatena
dedos que se duelen de tanto ver (C. dixit)
caricias inoportunas que soplan arrecifes encima de cierta piel

Escapatorias y apretujones
bugambilias impostoras
pétalos que se suponen manos

Todo lo que uno no es
danza sin remedio ni proporción, magullando el horizonte
una mujer no es una mujer nada más
uno no es sencillamente un hombre
No.

La vida es una esmerada cocinera de albedríos
y sonriente nos presenta sus enjutas cacerolas
revoltijos repletos de perros, huracanes y ladridos
El gran hombre te ha besado en la mejilla: Vas a morir
No hay tiempo para urdir más hormigueros de clemencia
Come rasga devora subsiste ladra zumba anochece resucita

No importa si la sed pide agua
o si el agua es la que cava cada túnel que luego es pozo

Mastica el aire si es preciso:
Sólo en lo breve está el placer de lo infinito.

miércoles, noviembre 02, 2005

Aun si muerto

Yo soy el más muerto de los vivos
el sordo
el empequeñecido

En mí todo es flor de cempaxóchitl
todo huele a breves y olvidados
crisantemos

No me quedan otros pétalos que los que ya he mordido
no me queda tiempo
no me fragua lo vivo

Amanezco
rozo tibiamente el andamio de los ciegos
enciendo hogueras de fiambre mientras enredo almizcles con mis muertos dedos

Hago trampas. Cazo misterios.
Ya no puedo ni sonar
pero me creo cuando aullo y cuando siembro el miedo

No soy ningún poeta: Soy sólo un simple y llano muerto.
Un muerto recién muerto:
Una sombra de mi credo
de mis tretas
Un minúsculo silencio

¿Podrías dejarme dormir?
¿Podrías cuando menos amansarte en mis secretos?

No quiero beber tu luz.
No quiero comer tus ruegos.
Yo sólo quiero dormir
Y quiero olvidarme luego.

sábado, octubre 29, 2005

La última incoherencia: El grandioso Juarsnif

Juarsnif.

Llorando mientras se ríe
beber del agua más seca del mundo
Desecar, erosionar, desertificar todos los posibles oasis
Todo para hallar otra vez el mismo silencio infalible.

Callar es el cuarto cuarto. El finiquitor del compás. Un, dos, tres:
Cuatro.
La música danza sin complejos posibles
Las antorchas, en un acto extraoficial,
deciden reunirse para sopesar la emergencia: Urgencia insoluble.

Hambre tan punzante como ojos llenos de agujas.

Y la música, que suena, que suena, sin importarle nada:

"warm beer and cold women, I just don't fit in
every joint I stumbled into tonight
that's just how it's been
all these double knit strangers with
gin and vermouth and recycled stories
in the naugahyde booths

with the platinum blondes
and tobacco brunettes
I'll be drinkin' to forget you
lite another cigarette
and the band's playin' something
by Tammy Wynette
and the drinks are on me tonight

all my conversations I'll just be
talkin' about you baby
borin' some sailor as I try to get through
I just want him to listen
that's all you have to do
he said I'm better off without you
till I showed him my tattoo

now the moon's rising
ain't got no time to lose
time to get down to drinking
tell the band to play the blues
drink's are on me, I'll buy another round
at the last ditch attempt saloon

warm beer and cold women, I just don't fit in
every joint I stumbled into tonight
that's just how it's been
all these double knit strangers with
gin and vermouth and recycled stories
in the naugahyde booths

with the platinum blondes
and tobacco brunettes
I'll be drinking to forget you
lite another cigarette
and the band's playing somethin'
by Johnnie Barnett
and the drinks are on me tonight"

Otra vez el compás. Otra vez el recuerdo: I'm all for you Body and Soul.


Quiero que la vida me deje en paz
pero no logro ahuyentarla.





sábado, octubre 22, 2005

De saber a lo que sabe y otras cosas fútiles

El sabor son unos dientes tomando fotografías desesperadamente
son unas lenguas
y unos muslos
es una inquietud ansiosa de arrebatar nombres

El sabor se mira
se huele
(y no sólo se huele, también se olfatea)
se sabe
se dice
El sabor se circunda
se circunscribe
se circuncida
se cercena

El sabor son bolsas llenas de cosas pensadas
libros enteros rebosando hojas y lienzos de cierto perfume amable
El sabor son los cuentos
las mordidas
los silencios
El silencio entre cada pequeño silencio
El sabor es también un punto.
Un punto que puede o no puede estar
pero que siempre es un punto
Un punto
y
aparte. (y luego un punto, otro punto, otra vez)

El sabor no se repite
aunque se repitan las cosas
Poco más que imbécil es quien pretende aprisionar cualquier sabor
pues la jaula resulta siempre
siempre
siempre
una caricia torpe sobre los enredosos cabellos del aburrimiento
un enfrenón miedoso, un amarrón solemne
igual a cualquier paranoia garapiñada con el hambre que se asfixia
bajo el supuesto santo santísimo oh gran cinturón de seguridad

Una más de esas tragedias
(de esas que no sobreviven ni tres mordiscos)
y tendré que despedir
juntas todas
a mi hambre y a mi lengua
y a mi nariz y a mi escueta esperanza
De patitas a la calle, malcriadas: Probar jamás es suficiente.

Y hay sabores que no se prueban
sabores que resisten tentativas lengüinas
arrebatos labiescos
hostilidades dentales-nasales-suprarrenales
artilugios tactiformes
neurodiscursivistupideces que pretenden construir escapatorias
Sabores que sobreviven cualquier cosa, pues.

Sabores aproximados
entelequias desahuciadas de toda posibilidad para proclamarse manjares
Sabores como tantos cuentos hermosos
Distancias que asemejan ser pestañas para olas más terribles
Reflejos de ciudades cautelosas.

Sabores que son como otros tantos kilómetros tatuados
de garantías, o de sonrisas convincentes
o de sacrificios insectívoros que alivian cien maldades onerosas.

El sabor que no se sabe es igual que pisar seis malos pasos en un baile
contraerse desordenado
pero claro y cristalino: festejando a pisotones la mutua voluntad naciente

Y aunque tal cosa es improbable como un espejo verídico
y aunque resulta estar llena de sentidos pero libre de palabras
y ser, vaya, desinteresadamente real
jardinosamente magnífica, etcétera,
lo único visible es una hermosa y breve espuma de flores sin rumbo
que se sabe y se saborea cierta:
Resuelta a caminar sin ladrarle a los motivos.

Nada sabe a nada. Siempre hay algo que rasguña el paladar.
Y nada tampoco sabe cada vez a lo mismo.
No hay resguardo para librarse de esa afrenta:
El sabor más reconocible es el que siempre sabe distinto

Y la vida es un viento que se cuela entre miles de millones de miles de millones
de millones y de miles de pequeños-diminutos agujeros: Nosotros
Pasa sin ver. Fluye sin tránsito. Sucede sin remedio.

De mordisquear esos pétalos de brisa
lentamente
"con seguridad-tomando la mano con fuerza-percutiendo la cintura-dejando a la cadera dictar"
De respirar los sin-remedios
y abrazar boya ras boya
es de lo que se trata la siembra de los sibaritas:
Dispuestos a palabrear cualquier sabor
desentrañando del discurso una incipoiente escapatoria
Todo sea por despintar la vida
(pues creen que eso es igual a poder pintarla, claro está)
Dependen de ello.

Desterrados de mi corazón.
Cada sabor es un matiz. Y antes desdeñaba los matices.
Hoy sé que hay quinientos mil
y que no me alcanzará mi propio tiempo
para bebérmelos todos
geográficamente
pintando los subsecuentes mapas.

Pero ya no me importa.
No podría paladearlo todo.
¿Y qué?

domingo, octubre 09, 2005

Inmunidad

Conforme uno crece, se cree más inmune
los años se escurren entre peñascos y riscos y llanos y corientes
Y tú, sencillamente, te crees más inmune. Y además, lo eres.


Ya no te duele lo que antes, ya no morderías por ser el último bocado.
Y y a no te importa el hambre de nadie
Y ya tampoco crees en tu hambre tan a la primera

El hambre es psicológica: bingo. Lo has descubierto.



Ahora sí de los ahora sí, es que te encuentras desnudo.

sábado, octubre 01, 2005

Cerrado por depresión inminente hasta nuevo aviso.

Y al cabo nadie lee esta mierda, así que no importa mucho.

Nos vemos en el infierno.

viernes, septiembre 30, 2005

Love you to. (not too, o pa que vean que los Beatles no estaban tan pendejos)

Each day just goes so fast
i turn around, it's past
you don't get time
to hang a sign on me

Love me while you can
before you're dead old man

A lifetime is so short
a new one can't be bought
so what you've got means
such a lot
to me

Make love all day long
make love singing songs

Make love all day long
make love singing songs


There's people standing around
who'll screw in the ground
they'll fill you in with all the things you see

But i'll make love to you
if you want me to.

-----------------


turn off your mind, relax
and float down stream
it is not dying
it is not dying

Lay down all thoughts
surrender to the void
It is shining
IT is shining

That you may see the meaning of within
It is being
IT is being

That love is all and love is everyone
it is KNOWING
IT is knowing

And that ignorance and hatred
may mourn the dead
IT is believing
it is believing

But listen to the colour of your dreams
it is not living
it not living

Or play the game existence to the end
of the beggining
of the beggining
of the beggining
of the beggining
of the beggining
of the beggining...

martes, septiembre 27, 2005

Reconstrucción o redescubrimiento.

¿Cómo pude olvidarme?
¿Cómo pude?



Todo lo que río, es sólo por tu culpa.


Y sólo tuya.


Sí: Puta madre.
Gracias por la risa.

No todos la provocan.
No todos la consiguen.
Sólo tú.

viernes, septiembre 23, 2005

Revisión de mi conducta. (I)

Hay veces que dejo olvidada a mi poesía.
Y no es que sea la mejor o la peor. Eso no importa.
La dejo olvidada, a la mía. A esa. Y dDuermo junto a sus chillidos. Persisto con todo y sus quejas.

Aunque siempre es contraproducente. Siempre llega el bramido.
Siempre me acabo enterando de lo mucho que le duele mi hartazgo.
Pinche poesía. Siempre tan enterada. Siempre tan monotemática y monogámica y fiel a mis tonterías.

Su culpa. Sólo suya.


Y entonces es que camino y de verdad creo en el sonido de todos esos lentos pero realísticos pasos.
Paso a paso. Tuc, tuc.
Los pies sobre el zapato, el zapato sobre el tapete, el tapete sobre el suelo, el suelo sobre todas las cosas, y todas las cosas por sobre todos los cielos.
Todas sonando bien aun si significando nada. Con eso basta. Paso a pasito.
Delirio a delirio. Sin fianza alguna.

Hay días que nadie te ama y aun así, respiras tranquilo.
Hay días que alguien te ama, y tú le quieres amar, aún sin un cómo, pero también, curiosamente, respiras tranquilo.
Hay días en que amaste y luego dejaste de amar. Y la mente ya se ha inmiscuido demasiado en todo lo que vives. Y te caga la madre. Y quisieras patearla hasta el carajo. Pero no puedes.
Te la enjaretas. La consideras. Lloras. Todo lo que quieres es seguir amando, sin explicaciones.
Y a veces puedes. Pero a veces, no.

Hay días en que crees haber amado. Sobrevives del recuerdo. Persistes gracias a tus propios inventos. Te alimentas de aire. Subsistes.
Esos días llevan la magia consigo.
Estás sólo, lo sabes. Pero nada esperas, también. Precisamente.

Y de pronto suenan las nubes, el chirrido del teléfono, el temblor de tus ganas:
BRRRRRRRing!

- Sí?
- Hola. Soy todo lo que ya olvidaste.
- ¿Sí?
- Sí. De verdad. Soy yo.
- Hola. Ta bien. Hablemos de todo lo que nos hemos perdido. It's now or never.

Y puta madre. Qué chingón resulta ver las cosas desde la distancia. Qué maravilla es usar binoculares. Todo parece tan controlable...

sábado, septiembre 17, 2005

Llueve

Y moja mientras todo se humedece sin pudor
en tiempo presente
sí (no hay otro)

Llueve y llueve sobre las pestañas de los grillos
y llueve sobre esos ojos nuevos
y huelen, son ojos que huelen, lo juro
justo como el plástico que forra un nuevo libro
o una lonchera nueva (nuevecita)
o un cuaderno en blanco, de esos que huelen a delirios venideros
o a un libro nuevo, repleto de promesas

Llueve sobre todos los ojos cualquiera
pero llueve, sí, y llueven redobles sobre aquellos
(ah, joder, qué ojos)
(pero qué ojos, ay, repito y redundo y tropiezo sin temor del pecado escribano, sin temor de anunciar mis aullidos)
y me jacto
en tiempo presente: Yo me jacto
Hablando en tiempo presente
porque presentes siguen los ojos alga arroz y asincronía
ojos que simplemente aleja
almejas de toda sintonía
(¿Por qué es que siempre me revuelco en los ojos)
(Lo admito. No lo evito. Y sigo hablando en tiempo presente)

Esa risa que reniega grave grave grave
voz grave deliciosa que no tiene prisa para ebullir entre nuestros cascarones
Puro presente, presente la voz, presente lo que ya se ha escabullido.
Presentes sus ojos.

Cascadas de caprichos despojados de sus alas
remolinos los trabalenguas, todos
huracanes deslluviados y debiluchos
ay, carajo, quiero beberme esos ojos ya mismo
y se me prohibe hablar de ellos en tiempo pasado
como de toda cosa que ya no exista.

Debiera parar. Debiera dejar de ver la lluvia pronto.
Debiera deshojarme y desojarme.
Vivir sin mirar lo que también mira.
Debiera
sencillamente
sucumbir.

(Mas ya pequé de forma insalvable: Abandoné el presente)

Y así de inmisericorde
es que he matado este poema.

martes, agosto 23, 2005

Réplica ignorada

Me desentendía de toda palabra
ya fuera yuxtapuesta, ya fuera verídica
y en la renuncia llegaban todos los temblores impertinentes
queriendo juntar el cielo con las frutas podridas

Ya ni el número autócrata
ni las sincronías estudiadas:
Todo danzaba feliz a pesar de la oscuridad
y ni el ritmo ortodoxo de las cosas
ni los destierros más coincidentes
ni los tambores, ni los silencios
podían hacernos callar.

Tengo en la memoria puras piezas revueltas
instantáneas de otros perfumes
retratos de lo no vivido
y sin embargo
quisiera arrebatarles a todos un mejor o un otro sentido.

Yo no suplico artes mágicas
ni tampoco me divierten las danzas que con tanta calma danzan los mundos.
Conmigo tengo suficiente para errar perdido.

Y no hay magnolias creciendo en los pantanos
y la sequía es también la misma sed para todos.
Estoy tan condenado como cualquier otro ciego de verdad invidente.
Los océanos han despellejado a su destino.
Todo retumba en un caudal desconocimiento.

¿De verdad existirá alguna vacuna para no ser diminuto?

Lo dudo.
Poco importan las lontananzas o las lisonjas.
Nada que recreemos de verdad vive o sueña.
Solo nosotros.

(Atenas llueve pero nadie sabe beber)

domingo, agosto 21, 2005

Palabras robadas (por un instante)

Reconstrucción de una Imagen

Desde un sitial de sueño, desde un escaparate, en otro tiempo buscaba. ¿Qué es lo que buscaba? ¿A qué se llama otro tiempo? Hay días que es imposible encontrar el presente. Entonces buscaba en otro tiempo. ¿Qué buscaba? Algo así como un objeto. Buscaba algo que fuera objeto. Y por eso tanteaba el vacío. Fue así que tropecé con la imagen.

La imagen no es un objeto. Es quizá una forma que mira.

La lluvia es una forma. La lluvia. Una forma que arrasa la tristeza. Estaba la lluvia. Algo que transcurría sin consecuencia. No, no: hubo consecuencias. Tendí la mano y recibiste la lluvia.

E inesperadamente
estabas conmigo.

Entonces la angustia ascendió con la lentitud de un océano. Tú estabas lejos de mí. Yo estaba lejos de ti. Pero tu mano quedó crispada en la mía. Ausencia del tiempo. Nada comenzaba ni seguía. Silbaba el silencio.

Enmedio del silencio estabas desnuda. Desnuda de toda relación. No estabas ni cerca ni lejos. Simplemente estabas desnuda.

Nada preguntabas pero mirabas de un modo extraño. Un viento breve agitó tus cabellos. Yo no podía acercarme. Tú no podías acercarte.

Un día te abandonaste a tu propio aniquilamiento. Tomaste la llave y abriste la puerta de ese placer incomparable de detenerte. Frente a todo lo que huye te quedas. Todo huye y te quedas en esa cosa nueva que es la muerte. En ella de pronto te quedas y nadie puede socorrerte. Te quedas fuera del tiempo y todos se alejan. Y estás sola, absolutamente con nada. No como la altiva soledad de los que viven. Absolutamente sola porque te ha abandonado hasta el orgullo. Tus manos están, pero no tienes la compañía de tus manos, ni de tus pies. Tu sonrisa también te ha abandonado. Ya no estás ni cerca ni distante. Simplemente no estás.

En ese momento en que te vi absolutamente sola yo también te abandoné. Sentí crecer mi egoísmo como un sol acariciante. La espléndida belleza del egoísmo. Te abandoné y me sentí solo. Pero conservaba mi vida. Conservaba mi orgullo. Y mi egoísmo. Conservaba mi sonrisa y mis manos. Conservaba mis manos ávidas que buscaban en la luz otra imagen. Y por encima de todo conservaba mi orgullo.

Te has quedado allí y todavía no sé quién eras ni cómo eras.

Y no me importa.

Aldo Pellegrini, un año antes de morir, a los 69 años

viernes, agosto 19, 2005

On the end of any other song (but this)

This is the ancient rooftop
and so this is me.

To Dance - says the rooftop-
is waaaay out of bounds.
No more dancing - life agrees -
Chill.
Commit.

But then again
here comes myself
and so comes this complying moon.
Dance -she says-
Please,
dance some more.

Yet neither me
or the rooftops
or the rebelious moonlight
are (were)
even
listening.

I could have sworn it was me
yes,
right when i stepped out of the labyrinth
only to look up, right in the middle of the sky
and cried myself out.
I fucking swear.
It was me.
Just me.


I saw them.
Each and everyone of them:
The clouds, the rain, the stupidly belligerant wind
and with the wind i also saw your mouth
yes, all of them, all together
crashing in, only to move over
almost immediatly

And I thanked you.
And you don't even know how much.
And i
still
thank you.

"Make way for mrs. moondance"
And so you did.

Couldn't have been a greater good-bye.
Couldn't have been more perfect.
Should not.
Will not.
Never again.

All this moon
All this anxiety
All this hunger
making way
- in such an innocent shape-
to this restless
to this deep and tremendous piece of sorrow
which merely happens to be
so unable to find
a decent (oh, let's not say decent, let's just say right)

a right
the right
place
to rest
within my soul.
Or yours.
Or anyone's.

Gotta sleep.

martes, agosto 16, 2005

El después nunca es igual que el antes.

Su boca no sabía igual que las cumbres
o las estrellas.
Ni tampoco la piel era igual de suave que la retirada armoniosa
o que el alba llena de hambre.

No eran sus ojos iguales a ningún mapa
ni tampoco su sexo tenía el sabor floriturno de las perdices
ni el olor de las magnolias desveladas
ni la lágrima olvidadiza de los profetas abatidos.

No.
Todo era una vil y sanguinolienta mentira.
Incluyéndole a ella.

Y fue un hartazgo tanto forcejeo
y cansada la espera de todas esas lunas necias y belicosas y sedientas.
Su corazón, simplemente, jamás se presentó a la contienda
y así como él, todos los escuderos fueron prestos a lavarse
y se lavaron hasta los ojos en el cauce de sus presas.
y hasta las hundísimas cejas quedaron limpias antes de la huida
(y despavoridos trotaron los siervos de la estupidez y la agonía)
Peleles. Indignos. Maltrechos de hacer tanta nada.

No existe peor duelo ni peor talento.
No hay guiso más asqueante, ni liebre más alada.
La rendición anticipada es siempre el peor de los fracasos
y siempre el más hediondo de los lamentos.

Y es que, sencillamente, no deja lugar a palabras dignas de los memoriales
ni deja tampoco cuerda en los relojes
o algún otro pétalo de desesperanza en las gargantas de los niños
ni aguas ni charcos ni pantanos en el centro mismo de los arrozales.

La rendición es un mundo que inesperadamente duerme
para no volver
o despertar
o hacer cosquillas en los codos de las orquídeas.

La rendición se basta a sí misma
con solo gritar (estúpidamente): Basta.

Y ni el sueño estridente de los grillos le conmueve un poco.
Ella está para dormir.
Y duerme.
Y lo hace lamentándose
llorando hierba cual sudando atrocidades.
Infinitamente.
Sin llorar ni cojear banalidades
tal y como hacen los que
dicen
estar locos.

martes, agosto 09, 2005

Agradecimiento a los también vulnerables.

Ha sido otra de esas madrugadas de hule
que se distienden y estiran como cualquier otra fauce nublada
Y yo hablando a dedo abierto
a mano desparpajada
y a corazón que ya no es ni el sarape de sí mismo.

Canciones gelatinosas y edulcoradas
y visitas a los templos -también frágiles- de los otros
son otra vez las furibundas guías
de este nuevo y olvidado acto de escribir
ya el sopor de sangre que respiro esta noche
ya las ciudades furtivas
ya las muertes esperanzadas y jazzísticas
ya las roturas de Mario o las necedades de Juan
ya las brochas, ya las escaleras
ya las similitudes funámbulas
ya la falta de puertas, o la falta de ventanas
o ya los temblores de las ciruelas
o los recordatorios del olvido
o la tos, esa tos, siempre tos, y siempre candidata al exilio
y que duerme junto a los pelillos laberínticos de mis sueños.

Una noche que es vuelta al mundo
y en que nuevamente estoy sentado aquí, ahora, en la eternidad
con el aliento asfixiado
y lleno de palabras desparramadas desde lo alto del globo aerostático
que saltan como riachuelos burlones
hasta esa ninguna parte que acaban siendo todos
los que amo o detesto. O los que amo y detesto.
Da igual.

Y me pregunto si esto de leer
y esto de dejarse leer
y esto de sentir que leyendo uno realmente revuelca su fragilidad cristalina con la del otro
(cascadas de astillas, sean turbias o calladitas o iracundas)
es porque así es
o es porque soy yo
o es por la música
Me pregunto, otra vez.
Y de nuevo carezco de respuesta
(Es demasiado tarde para borrar lo que he salpicado por todas partes)

Pero los saludo a todos
desde mi necedad o desde mi lucidez
y les agradezco que asomen la cabeza
y los ojos, esas lámparas quebradizas,
para mirar hacia ningún lado
o para ser mirados
pues
al menos esta noche
de un dulce mirar seréis alabados.

sábado, julio 30, 2005

Sin tregua

Pánico
revólver pálido
callejón sin gatos
balcones mirando hacia los basureros
lluvia que nunca se detiene
Pánico
olas y más olas de no se qué demonios
demonios que apagan la luz acariciándote la cabeza
buenas noches, soy tu muerte
bébete este infierno y cúrate la tos
Pánico
historias que se escapan entre huecos de garrafas y cántaros
algo que tenía que decir corre despavorido hasta perderse
tras la niebla que escupen las baldosas y respiran los niños
Pánico
dónde estoy, no recuerdo nada
me siento perdido, extraño tu mano
desvanezco te marchaste tú también
Pánico
Nadie toca la puerta
Y de vuelta en la pocilga
los perros se han sentado en mi propia mesa
y comen con elegancia monárquica
(claro, no eructan hasta recibir el primer aplauso)

Alguien debiera comprarse un machete
y despedazar lo que odio.
Alguien como yo.

Pánico
Estoy a la puerta de la machetería
escogiendo el más afilado grito
(alguno que incluya el suficiente óxido para envenenar una ciudad)
listo para sacarle los ojos al próximo sabueso

a la siguiente callejuela
a cualquier encrucijada rabiosa que baile conmigo
o que me mire lastimosamente

Pánico
estoy de vuelta en la oscuridad
y las velas se han sindicalizado
todo para no encenderse en mis manos
Pánico
estás de vuelta en las nubes
y no traje mi antiguo paracaídas.
El suelo se acerca a mi cara
esta vez
sin tregua posible.

martes, julio 26, 2005

Sin coparse de Jazz

¿Es Bianca la que cantó el viernes?

Bianca y su voz que resiste balas de grueso calibre
Bianca y sus piernas de lodo macizo asfixiando a los impíos
Bianca lamiendo sus gritos como estampillas
y en la frente de todos los niños bien hambrientos los imprime
Bianca unisónica, supersónica, irreal de tan agrio su grito en la garganta y otra vez grito y otra
Bianca llorando ríos llorados por quien no merece llantos
Bianca, palomazo (Bianca, quédate, una más)
Bianca de súbito
Bianca se marcha
El hombre de Bianca muerde el hombro de Bianca, besa la boca caverna de su voz de lija Bianca
Algún entrometido (hasta acá lo oigo) le dice:
"Hombre, si ella es tu mujer, y así canta, y así te despierta, y te canta
no sé como no pasas la vida dormido, esperándola)

Bianca pretérita.
Bianca so long: Love me or leave me, dijo dura y dadivosa y luego se marchó.
Bianca recuerdo
Bianca te guardo en el bourbon, déjame te guardo aquí
Bianca te bebo en el ya me voy, en el se cierra la barra
a ti y a tus piernas, Bianca
y a tu sombrero
y a tu cabeza rota, cantando tonadas rotas
para costillas rotas entre otras aves y farolas

Bianca, vuelve.
Bianca, nunca podremos hablar.
Bianca, diva y espectro del jazz, bianca como todas, canta

y se va.

domingo, julio 17, 2005

La hora ahora.

El tiempo
hora por hora
(ora por mi ahora)
Oración oriunda
origen horadado
orden ordinario
hórdago
El tiempo, amor mío,
la hora
se viste de ahora
¿Horizonte horrendo?
¿Hortera la forma?
No sé.
No puede importarme.

No debiera existir el exilio
Mejor sería el calibre fosfórico del mundo
si nadie tuviera que huir de cuando en cuando.
Preferibles todas las calamidades
a la imagen de tu lengua cerrando la puerta por siempre.
Eso sí puedo jurarlo.

Las once son siempre
incluso si nos ausentamos de su llamado selvático y dejamos que lluevan gatos para siempre
No depende de nosotros.
El amor tampoco. Nada ni nadie salvo nuestro cada uno.
Los colchones no lloran.
Los alivios tampoco.
Los signos de puntuación siempre pueden dormir tranquilos.
La hora de nombrar las horas ha dejado el edificio.

La cuenta de los días se talla los párpados:
Salve, oh, cuenta de los días.
Finalmente desfalleces y además, generosamente
pues ahora es cuando logro respirar.
(Suspiro, exhalación humeante, chimeneas como almenas relajadas)

Termina una cuenta (comienza otra)
Pero esta vez, bendición de callejuelas,
mis pestañas no esperan ser ennumeradas cada noche.
Pueden reposar tranquilamente sobre los catres de su sueño.
Y
--------entonces
------------------así
----------------------sea.

lunes, julio 11, 2005

A dónde van

Se perdió mi reloj
y hoy no encuentro la hora de decir nada
Me miro la mano, la muñeca donde solía estar
y no encuentro las marcas
no encuentro la cicatriz, ni menos el dolor.
El reloj se fue de viaje.
Quizás regrese con nuevos minutos, quizás no.

No estoy aquí para rezar por el tiempo.
No es tiempo. No sé rezar. No se dónde es aquí.

Y las dos antorchas verdes están cerradas
durmiendo en una cama que hoy es selva de un gato negro.

Ojalá pueda dormir yo también
mientras el verano decide volver.

(Volver es una mentira suculenta)

domingo, julio 03, 2005

Ring!

El despertador pega de gritos antes de las once
justo cuando ya estamos muy lejos de toda prisa
El miedo sigue dormido
bendito él que nos deja seguir explorando los pliegues de cierta mañana extrañamente fresca

Adiós, le decimos sin decir.
Adiós a la pinza lúgubre que retiene el hambre.
Adiós al despertador y adiós a la vigilia.
Adiós al gato celoso y acechante
y al sueño también y a la esperanza y a la desesperanza
Adiós a todos: Nos vamos sin ir.
Volvemos sin que haya retorno, ¿y qué?

Miramos sin miramientos, mordemos sin carne
ahuyentamos espacios vacíos
donde nada hay que ahuyentar que no tenga nuestro nombre.

Hola. Son las once. Es hora de amarnos.
Hora del pleonasmo
hora de redundar y redundar nuestra carne redundante.
Hora de exiliar a la semántica, hora de callar al silencio.
Hora nuestra - o sea - horatuyahoramíahoranuestrahora
Nuestro ahora. El ahora de escasos siempres.

El yo duro, durísima armadura para coronar lo terso
El tú de lágrimas hambrientas, sofocándolo todo entre pierna y pierna
Nosotros. Otros no.
Otros nos los que dibujan la música indeleble
y que ninguno, ni el despertador mismo, ni tú ni la fatiga
podrán hacer volver a la vigilia.

Amen -dice el despertador-
Amén -contesta el presente-

Y lo que la carne replica jamás se dice.
Se es.

jueves, junio 23, 2005

La noche

J.

La noche es donde se esconde el terror detrás de las cortinas
La noche no tiene prisa. Empieza tan oscura como acaba
La noche no conoce modales: Ni saluda ni se despide, besa llanamente
Nochemente es como muerden los amantes tendidos al sol
Pues es de noche de lo que se visten sus ojos desnudos
y es de noche de lo que hablan
y es pura noche la que escuchan con sus lenguas de sombra

La noche es sólo el día que se ha duchado de oscuridad y rincones minúsculos
La noche es el armario de la luz
el baúl de lo evidente
una cripta de flores agotadas

La noche se bebe a tientas
no hay más:
grandes sorbos ciegos hasta despintar la luna

sábado, junio 18, 2005

El Día

El día ha llegado a mis ojos
El día que muere es una lluvia dorada
El día es tierno como el agua. Como el amor que nace.
El día es delgado y dulce. El día es el amor.
El día es una espada. Una rosa caliente.
El día me dijo: Buenos días. Y amé al día.
El día estaba en tus ojos de fino oriente.
El día eran tus ojos oscuros. Tu clara sonrisa.
El día quiso decirme adiós. Y no me dijo nada.
El día y tú habían llegado a mis ojos.
El día eras tú. Tú eras el Buenos días. Y el Adiós.
El día. Siempre el día. Es decir, siempre tú.


El cocodrilo, again.

miércoles, junio 15, 2005

Almida de llano amor

Un hombre que ama golpea
la húmeda tierra con los puños
¿No tiene otra cosa que hacer a esta hora
del año, del mes de agosto?
¿Golpear la tierra solamente?
¿Amar golpeadamente
húmedamente, a puño limpio,
como a alma limpia,
a la hora de las albas
y de los precipicios?

Nada se sabe aún,
amorosamente,
acerca del amor.


El cocodrilo Huerta.

Amén.

martes, junio 07, 2005

Restauración.

Para J.

Mi cara diabólica mira como todo se derrite sin nombres ni apellidos
y como las aceitunas silenciosas se transforman luego en tus ojos
y como esos ojos dudan miran abren el grifo dejan salir un gozo azulado líquido el sonrojo del agua el hambre de la sed
y nos bañamos adiós al calor suaves las aguas fresco el respiro todo nosotros
Nosotros en la copa del martini en el agua del mañana en las ganas de bebernos
Nosotros en el sin mañana en el solo ahora en el pacto imposible

Nosotros, como una nota que se alarga tontamente hasta la delicia.
Nosotros.

lunes, mayo 30, 2005

Si quisiera algo

No hay ternura sin abismo, ni Dios sin vino.
Carlos Orujo

Y aunque cuente unodostrés, la vida sigue siendo la misma.

Las casas siguen sin ojos
y las calles siguen mudas
y al tiempo seguimos sin importarle gran cosa, mejor así.
Y qué (o qué)
O qué importa lo posible
o quién pudiera mentir tan bien como para verlo todo.

Unodostrés: (Sí, adivinaste, es la cuenta de tus ojos no muertos)
pero más nada
No me salvan, ni quiero
Ni podría salvarlos (tampoco)
ni en mis pesadillas más inútiles e interminables
¿A quién le interesa salvar del mundo a nadie, hoy mismo?

Tus ojos a la carta (dos, para llevar)
Tus ojos prestados a las casas
y tu voz más histriónica prestada también a la ansiedad de todas esas calles
(calles que sudan de no poder decirte hola)

Tu boca momentánea y sin consecuencias: Nada más.
Nada de caminos, nada de promesas.
No quiero imaginar nuevas historias (lo juro)
Estoy cansado de ver cómo se derrumban siempre los naipes
Solo hace falta un soplo
Mejor pactar.

Nada de construir falacias: Ni hablar.
Que sean sólo tus ojos en préstamo
mirando sin lucrar, viendo sin motivo
Oyendo como todas las avenidas que te extrañan no pueden decir nada
sin reclamos
sin futuros
sin motivos mejores que esas blandas caídas sobre la ternura de los pájaros (o de los gatos, o de la niebla más insulsa)
Nada que no sea dormir ciegamente sin hambres parturientas.
(Acariciando el olor de tu pelo, si es posible)

Nada de infinitos.
Nada de futuros.
Nada de pijamas ni tampoco más de estas tontas sábanas sedientas.

Quiero dejar de querer contar siempre: unodostrés.
Quiero olvidar mis ganas de memorizarlo todo.

Sufro para que entiendas que no soy yo el que sufre.

Más nada.

lunes, mayo 16, 2005

Otro poema ya viejito.

Dualidades arrumbadas (sin rumbo)

“Escribo poemas

para que descubras

que no soy el mismo

que escribe poemas”

Ivan Tubau

Hacer poesía es facultad de todos

Solo debe decirse sencillamente lo que todos piensan

Digamos:

“Aquella mujer conoce el ángulo perfecto

en el cual inclinar la cabeza

Y ser y sentirse saboreada por ello”

Todos sonríen ante la evidencia irrefutable

Aquel, el más ebrio de la noche

duda entre huir y mear

o seguir vociferando risotadas de esas

que babean miedo de tan ciertas.

(Él conoce a la mujer y ella lo mira sólo a él esta noche

inclinando su cabeza

- en ese mismo ángulo inocente y criminal -

y abusa orgullosamente de su paciente y hermosa ofensiva)

Así es como poesiando se entiende la gente.

Y a veces, hasta de verdad se desea.

Poetizando no.

Si poetizamos estiramos dedos que no nos pertenecen

Rasgamos sin fruto verdadero

los frondosos abrigos de lo “sublime”

Cuando poesiando nos llueven inocentes las palabras

lo sublime se desnuda deseante y apresurado

y lanza hasta el mismo fondo del abismo

todos esos viejos, conocidos y discursivos abrigos.

Claudica sus ropas

Y sus prestadas pieles sintéticas

nos abraza

nos murmura palabras

nos sopla su arena, impúdica, desparpajada, cuasiputa

y rueda

y rueda

y rueda

acariciándonos los dientes

y brota impune, diciéndose solita

Abeja iracunda y sin control,

sin ninguna antigua necesidad de poseerse a sí misma

ni de ser poseída

ni de entenderse para luego pintar como es el añorar que vuelva

Poesiar es volar como arena

que no sabe ser nostalgia.

Poetizar es creer que la imagen se vende y se compra en toneladas.

Poesiar es sonrisa

que si quiere ser deseada es solo en el presente

y que normalmente lo es

sin venderse

sin saberse ni pretender ser sabia.

Simple arena, perdida en el fondo de pozos cansados

y que imploran ser reclamados por los exploradores.

Y que, desconocidos e impertinentes,

No temen ser los dolores más gruesos de cien

o cien mil cuellos hambrientos

Poesiar es hablar normalmente.

Hablar gruñendo ganas de ser trémulo

Canción

Palabra paladeada, gozada,

y olvidada luego.

Cuando poesiamos damos nombre a los vestidos

entonamos cantos simples y hermosos

y orgullosos

de sus nudos o de sus lianas interminables.

Poesiando damos brazos a quien no los tiene,

(Y hasta a veces nos descubrimos a nosotros mismos

desmembrados y nos favorecemos)

Luego entendemos que

para arrancarlos sin piedad

o para saber saborear el miedo desde sus afueras

basta un mero tirón de arrogancia

Poetizando

en cambio

Probamos sabores que no conocemos-conoceremos-no existen

Ni existirán en los sueños más sagrados de las vacas de Calcuta

Repetimos graznidos de garzas puristas

aves dignas de cualquier aumento en el presupuesto.

Poesiando todo existe porque

sin ser ciertamente cierto

sabe casi casi igual.

Poesiando todo sabe como el agua

Insípida, incolora, inerte:

Sabe al agua que siempre sabe a todo lo antes y todo lo después

(y que hoy quizá sabe a piernas guapas y sudorosas,

o quizás a esperas demasiado largas sobre banquitas herrumbrosas

diosas de un viejo parque

sentadas y quietecitas

esperando que alguien acepte ser poesía)

Poesiando el beso sabe a seis mil besos

que se sobreponen a cualquier sed.

Qué más da poetizar

Meter nuestras literarias

Y torpes agujas

dentro de esas madejas de hilo incomprensible.

De qué vale cruzar soberanamente y mil veces

Nuestras ansias soberbias

ahogadas en su longo y frugal entendimiento

si el tejido telaraña-coartada

no acaricia ni la piel de un niño

o estremece al menos una boba nube.

Si no arrancan una cualquier mirada

que pide ser vista.

Qué más da saber o inventar todas las palabras

si nadie es besado gracias

o a pesar de ese arrogante sortilegio.

O si nadie bebe del licor enterrado

O si la embriaguez que todos cosechamos

en la piel de los amantes

no termina siendo causa ni destino.

Qué cruel sería conocer siempre una respuesta

a cualquier idiota adivinanza

o al mayor de los misterios

Qué cruel sería masticar todas las uvas

si al tragar no emergiera el placer de un sabor violento

Qué inútil resultaría nuestra garganta

Si reclamara histérica un deber sentirse llena

o si falta le hiciera un nombre

para cada sabor o para cada silencio.

Bebamos, colega

sea el beber aunque algún día lleguen

todos esos nombres desechables.

Bebamos mientras cualquier cuello inocente

ejercitando una torsión muerta, en busca del deseo

no nos arranque más la paz

y podamos seguir

bebiendo sin espera

el momento que prosigue.

Salud.

viernes, mayo 06, 2005

Olvidar es fácil.

Olvidar resulta fácil, cuando de verdad se quiere.

Ni me atrevo a dudarlo.


Del sueño a la poesía


Un mundo de contrahechos
se esparce en la cartulina
bordado con punta fina
como los pelos del pecho

Pais en que los desechos
son amados todavía
Es la comarca sombría
donde la luz se perdona.

Porque ahí van las personas, del sueño a la poesía.


En un sofá diminuto
posa minúscula gente
unos sonríen al lente
otros cuentan los minutos

Bichejos de rostro enjuto
se asoman a celosías
y carroñeras arpías
prestan garras al retablo
Mientras hace ronda el diablo
Del sueño a la poesía.


Un pavorreal se pasea
por un desván en penumbras
y a su paso que deslumbra
la oscuridad se voltea.


Qué transformó pluma entera
de apariciones sombrías
qué pasión, qué melodía
tocó el corazón humano
para conducir la mano
del sueño a la poesía
del sueño, a la poesía.

Dum dum tom tei
Dum dim tei tam
Dum dim tei tam
Dom Dom.


Silvio


(qué cabrón)

lunes, mayo 02, 2005

Aun en los Subsuelos

Sigo en el subsuelo. Anonadado por el deber ser. Deber olvidar. Dejar atrás cosas. Intolerable.

No quiero dejarla ir. Al menos no ahora.

Habría de pelear por ella? Ser pusilánime y rogar? Nah. Mucho ego para eso.

Mejor me callo y dejo que hable la historia.

A dormir.