jueves, marzo 16, 2006

fruto sin sol

los huertos que se esconden bajo el agua tibia
y yo que simplemente les mojo

las semillas que carraspean en cuclillas
y yo que simplemente les arrojo silentes
sobre las piedras
sobre las hiedras y sus dientes
y sencillas

Mientras tanto el agua en su mientras tanto
con cara de nube que empuja
con ruidos de nota o compás
o cosa ráuda

Agua en una danza sobre cuchillas
y luego gotitas riegan labios que rechinan

magros y sobrios y parcos
labios finalmente
atados.

Aquí entonces yace una tierra sin nombre
y aquí es que escancian las lluvias
aquí es todo lumbre de algodones calvos
y sí
aquí dormita ese roedor ominoso
al que atardece la milpa

y yo que me acicalo en algún otro turbio y débil reposo
y yo soy y me entumezco y juego al roto

sin yo y huerta -- yo sin mí
un otro y aparente
hortelano sin luz y olvido sin cosecha

Ni mapas ni mejores sombras:
yo te dibujo
sin motivo
y callo sin un luego
resoplo y reconmino:

Coman todos y hasta el sol
cobijen a su pobre y muerto frío
ya el arroz
ya el hambre mansa del estío
ya los nombres y los libros y las siembras hacen fila
mirales que se marchan sin hacer el menor ruido


¿A dónde es que huyen los profetas
tan todos y tan atiborrados,
a dónde es que se mudan tan sublevados
mientras se llevan mi camisa y mi destino?

1 comentario:

Tristán dijo...

Nadie huye, a veces es uno el que se estanca.