miércoles, julio 26, 2006
Óleo de una monarca sin respuestas. (El pintor en la corte)
La princesa no quiere cuentos ni castillos. O cuando menos rehusa abiertamente los que no se fragüen entre carne y granito. Ella se rebela contra las mariposas y sus alas de vidrio. Y se repliega ante los santuarios que se forjen sólo de aire.
No es una princesa de caricias aladas, ni del mar, ni de sueños de estambre. No es una princesa que conviva con princesas. No es una ecuación, ni un misterio, ni un puchero amaestrable. Es siempre ella -siempre- y ya. Aun si se viste de sí misma.
Ya sean grúas o tentáculos o sombras: Deslizarse sin defensa cuesta más que acicalarle. Es un mar de preguntas. Es un pantano feroz y que se teje entre respuestas. Tan sólo escúchenle respirar.
Ahí el pulso de los días. Suspiro. Quemazón.
Su ahora es más que mil promesas.
sábado, julio 08, 2006
Hipótesis nobiliaria
A la princesa le sometería a latigazos de cuentos circulares. A cachetadas de cortejos a distancia. A cercanías como broncas suaves y roncas, deshaciéndose entre el paladar y sus muros salivales. Le declararía la guerra mucho después del rapto. Y luego la paz. Y luego la guerra otra vez. No le permitiría la escapatoria ni mucho menos el aburrimiento.
A la princesa le llamaría princesa. Le dejaría caer hojarascas repletas de palabras dulces, mientras la daga revolotease en los zócalos de sus entrañas. Le daría todo lo fortuito, guardaría, también para ella, todo eso otro tenue y mesurable. La pondría quieta mientras inquieta me descuartizara las tardes. Jugaría con cada cuento a que somos el sol y el cénit y la luna y el nadir y las bolsas de mercado cotidianas pero no por ello menos loables. Jugaría a que amanecemos yéndonos, a que venimos en cada regreso. A que nada es más de lo que pase.
Esa princesa quieta. Esa, la dormida. La cuasi dormida. La que no quiere despertarse. Le tengo un remolino doméstico, apaciguado, móvil, irrenunciable. Pero ella sigue dormida. Y no sé si algún beso consiga despertarle.
A dormir las hadas, las ruecas, las moralejas. Este cuento comienza donde termina su carne.
jueves, mayo 25, 2006
El curso del verano (Trenes minuto a minuto)
Aguijón y pétalo
diente y bocado
libélula o mosca
montaña o colina o nomás
tras lomita
de tierra aterrado
sin pudor
sin querer
nada más
nada más queriendo se quiere
y de querer cobran los trenes este verano
Aullido y fauce
polen caspa que te nieva sobre los colmillos
hay estaciones de tren como hay estaciones de frío
y de calor y de falsas digestiones
y de faldas cortas que llueven chispitas sobre cientodiez cuadras de muslos hirientes
hay estaciones que son minutos
y otras que se pintan como larguiruchas y agónicas muertes
todo por un par de estornudos súbitos
(sí, hay quien muere hasta por un mosquito -lástima-)
Están esos inviernos de moqueos
y pañuelos
o de narices rojas que a veces duelen para siempre
(aunque se sabe que ese siempre sólo sobrevive hasta el siguiente verano)
Hay memorias que se cansan del olvido -nomás por aburrimiento-
y le destierran a las córcegas un viernes
aunque vuelva en sábado
en carcajadas del exilio que reptan
agachadas y silentes -risas con dientes de mala yerba-
El olvido cree que los retornos así
duelen menos.
Es ahora el mediodía de arcoiris más inesperado
luego de un interminable sábado catedral de podredumbre
del grifo se vierte una tajada de vida debida
y tanta sed indica tiempos de cobranza
Ahí en el borde de mis veintisiete millones de pestañeos
veintisiete millones de intentos para medir la hora a rebanadas
sofreir el ajo la cebolla el estragón que tiña el corazón de la certeza
busco no más la lumbre bajo el polvo de las hiedras
evito esos anuncios en el diario de los días y las horas:
Se solicita alcoba aparentemente virginal pero enteramente turbia. Indispensable princesa guardiana. Ofrezco saciedad transitoria mediante actos sacrílegos y desinteresados que enorgullecerían a los alacranes. Informes a quienquiera que comparta un alarido.
No. Demasiadas palabras. Muy caro publicarle.
Y sin siquiera haber logrado una provocación en diez verbos:
¿Pero dónde diantres olvidé mi sangre?
Amanece entonces este solsticio impronosticable
invasor de la sorpresa
sabueso del frío y del hartazgo de carne
y de huestes vienen el ecuador y diez lunasoles intermitentes caraduras
bañándose en abrazos
que a tambor sordo danzan una suave marcha de guerra
empuñan imbatibles orgías
-trago saliva y me entrego felizmente al desastre-
Este es el estanque estacionado en el estío
donde brota esa ferroviaria sincronía
pozo recién nacido, alúd de escasos cinco meses
cinco -dice la tormenta de luciérnagas-
y mientras se acomoda su flamante peinado salino
y con cepillos por marejadas incrédulas y solistas
me llueve encima el agua de este verano que comenzó muy decembrino
sin partituras:
allegro ma non tropo con tendencias al adagio y al trémulo y al quiensabe
Improvisado como un suculento banquete de antorchas bajo reducción de mares
rabioso de tanto delirio
creciente sólo para circular hacia un suave río menguante
y luego creciente, de nuevo.
Cinco meses que debieran poder disecarse:
(¿alguna de ustedes gaviotas
sería capaz de prestarme una red para mariposas?)
Quiero momificar mi sonrisa del ahora
quiero detener la prensa la tinta los aviones
quiero un coito de papel y entrañas donde ninguno tenga prisa por pintar el estallido
Quiero doblar la esquina
del papel de la entraña de la calle
detenerme
masticar mis bocanadas de mugre de ciudad
salivar y bostezar agitadamente
un electroshock que pueda saborearme
Luego levantar el dedo como si nada
para llamar al microbús de la eternidad
y dar una vuelta sin prisa, dos, veintisiete más
con cumbias o con gritos, da igual
ventanas abiertas para el verano y sus rieles
Una vuelta más sin pagar peaje y sin destino
antes de que el último tren se aparezca
y saque de su valija la estación que siembra en todas partes
Que se lleve tanto y tanto
sí
pero en verano
tan hermoso y cadavérico ruido merecería el calor de las orquídeas
Y
si en ese patio
dentro de ese zócalo diminuto y en ruinas
y si sobre aquella mecedora de latón
delante de mi pánico
debajo de los rieles y los durmientes
está la señora muerte leyendo su horóscopo y bien vestida
a murmullos le musitaré mi pergamino entero
(y si no me alcanza el papel o el cogote, denúncienme luego)
Intentaré confesarle todo
ya si amo mal o bien o en paz o a corcholatas y regañadientes
ya si los ojos las princesas los relámpagos o las mujeres que se visten de jeringuillas
ya si creo en mis amigos o en la siembra o en mis tenues requisitos para la hermandad
ya si lo que me cuesta más que nada es negarme
repeler
jugar al que sabe ser asesino
ya todo, yo nada: Entregaré las chispas y los escudos sin batalla
Volveré a ser niño por un solo minuto
inabarcable y veraniego: Radiante viaje sobre mi locomotora,
para morir sonriendo
y así volver
sencillamente
a ser por siempre
otra vez nadie.
viernes, abril 07, 2006
La poda
amiga mía
su abrazo ya es definitivo
Escucho a kilómetros y a millas
como cantan las cafeteras revoltosas
y como mastica el agua
gotita sin tiempo que pasea
mientras enchina la piel a los arbustos
y las golondrinas
He vuelto al café y a tus ojos desteñidos
volví, cigarra
volví, oruga
volví sin mayores tragedias
cuando nadie lo creía
y cuando todo
todo
todo
dejó de ser
mío
pluviales mis huaraches
amiga alondra
amiga siesta:
el café y el retorno son campos de riego
riego por goteo
oro y jazmines respiran sus espigas averiadas
se les baña con frío y con pliegos y pliegos de herrumbre
y con nueces de lumbre y con hastío
y con sosiego
planta por planta y verso por verso:
irremediable
amiga flor amiga martes amiga ola y estallido
es furioso y es cobarde y es otra estampida de latidos
pero yace
solemne y atorrante
tronco perla
tallo nube y apellido
junto al café o dentro o fuera o montado en un silbido
es él -amiga hoy amiga piedra
perpetua
amiga vestigio-
es tuyo siendo mío pero qué importa
bebamos nomás
en calma
sorbo tenue y mirada presagio
y otra vez (tranquila tú, que así se arrullan que así se mecen y así se duermen los torbellinos)
Luego a mirar:
Por allá anda
en rara danza
lo veo
(es mi corazón sin mordaza que retoza y se columpia
junto a los niños del trigo, junto a los muertos
junto a los vivos
y reposa
rebasa
se queda atrás
sin más
impúdico va y vive un tiempo de pétalos solaces
y tranquilos)
Junto al café descansamos mi corazón y yo
de vuelta también -todos-
amiga ráuda amiga trino
amiga soga amiga fuerza amiga asfixia de asesinos
Estamos aquí
junto con él y conmigo
y claro
aquí nos bebemos todos en pausa
todos contigo
Otro sorbo se acerca.
Silencio, te digo.
viernes, marzo 31, 2006
El curso del verano (Trenes cada minuto)
diente y bocado
libélula o mosca
montaña o colina o nomás
tras lomita
de tierra aterrado
sin pudor
sin querer
nada más
nada más queriendo se quiere
Aullido y fauce
polen caspa que te nieva sobre los colmillos
hay estaciones de tren como hay estaciones de frío
y de calor y de falsas digestiones
hay estaciones que son minutos
largas muertes causadas por estornudos súbitos
moqueos
pañuelos
narices rojas que duelen para siempre
hay memorias que se cansan del olvido
le destierran a las córcegas un viernes
y que vuelven del exilio mientras reptan
agachadas y silentes
Este ha sido un medio día de arcoiris
una tajada de vida en el borde de mis veintisiete millones de pestañeos
solsticio tomado por sorpresa
mientras él y el ecuador y las diez lunas de sus caras se bañaban juntas
en un estanque estacionado en el estío
Cinco meses
dice la tormenta
y mientras se acomoda ese nuevo peinado salino
cepillado por tanta incrédula marejada solista
en un verano que comenzó decembrino
sin partituras
pero repleto de sonidos
Cinco meses que debieran poder disecarse
(¿alguna de ustedes gaviotas
sería capaz de prestarme una red para mariposas?)
Quiero momificar mi sonrisa de ahora
quiero detener la prensa
levantar el dedo y que el microbús de la eternidad me de una vuelta
antes de que el otro tren aparezca
y en la valija donde lleva su estación -a todas partes-
se lleve tanto y tanto
tan hermoso y cadavérico ruido
Si en ese patio
dentro de ese otro zócalo en ruinas
sobre aquella mecedora de latón
delante de mi pánico
debajo de los rieles y los durmientes
está la señora muerte con su vestido de flores
le diré (y si no me alcanza, denúncienme)
confesaré todo
ya si amo mal o bien o en paz o a corcholatas y regañadientes
ya si creo en mis amigos o en la siembra o en mis tenues requisitos
ya si lo que me cuesta más que nada es negarme
repeler
jugar al que sabe ser asesino
Volveré a ser niño otro minuto
inabarcable
para morir sonriendo
y así volver a ser nadie.
jueves, marzo 16, 2006
fruto sin sol
y yo que simplemente les mojo
las semillas que carraspean en cuclillas
y yo que simplemente les arrojo silentes
sobre las piedras
sobre las hiedras y sus dientes
y sencillas
Mientras tanto el agua en su mientras tanto
con cara de nube que empuja
con ruidos de nota o compás
o cosa ráuda
Agua en una danza sobre cuchillas
y luego gotitas riegan labios que rechinan
magros y sobrios y parcos
labios finalmente
atados.
Aquí entonces yace una tierra sin nombre
y aquí es que escancian las lluvias
aquí es todo lumbre de algodones calvos
y sí
aquí dormita ese roedor ominoso
al que atardece la milpa
y yo que me acicalo en algún otro turbio y débil reposo
y yo soy y me entumezco y juego al roto
sin yo y huerta -- yo sin mí
un otro y aparente
hortelano sin luz y olvido sin cosecha
Ni mapas ni mejores sombras:
yo te dibujo
sin motivo
y callo sin un luego
resoplo y reconmino:
Coman todos y hasta el sol
cobijen a su pobre y muerto frío
ya el arroz
ya el hambre mansa del estío
ya los nombres y los libros y las siembras hacen fila
mirales que se marchan sin hacer el menor ruido
¿A dónde es que huyen los profetas
tan todos y tan atiborrados,
a dónde es que se mudan tan sublevados
mientras se llevan mi camisa y mi destino?
sábado, marzo 04, 2006
Una danza por el fin de la semana (y el comienzo del destino)
lo juro
estiro los ojos hasta que me gritan basta
y luego tengo que perseguirme las pestañas que no escuchan nada
y se van por sí mismas a donde les da la gana
Labor de policia. Hambre de carnero.
Punto a punto impongo la ley que me expía de creer redondo el mundo
piedra a piedra reniego de mirarme la nuca tras pasar el horizonte
más allá
Traspasar lo fecundo
Pero ah, imbécil, de nuevo me pesco mientras redundo
y mi lengua de carnero se muerde sola hasta callarse lo sin nombre
¿Será que todo está previsto por los dedos del pavor?
¿Será que en el silencio brotan y emergen y se escuchan
de verdad
las heridas que enmudecen a los dioses?
Yo es que cuando callo me rostizo
calambres de erizo y flores sin tallo
no consigo habitar mas que el silencio de otro eco
sueño entonces
con manos y lirios entre sábanas que a su vez se esconden
me mastico solo
me miro la nuca, atrás del mundo
y luego la sodomizo
me estorbo me entumezco me muero y ya no me sobrevivo
No sé bailar pero quiero endulzarme las orejas bailando contigo
Contigo el que es ya no conmigo
Contigo lejos de tanta sombra y tanta luz de lámpara y sombrilla
Contigo que es con todos quienes escapan del ecuador
y el horizonte
y los polos imanes magnéticos poéticos paródicos de lo vivo
Ya estoy harto de mí y de Dios
y de vivir cosechando la borra que le crece en el ombligo
Quiero que se acabe la semana
y que me saque a bailar
a contrabajo tendido y solar
ese párpado volcánico que se guarda el infinito.
Que alguien tome su abrigo y lo cuelgue del perchero:
yo dejaré sentada a la razón
y el monstruo frustará al sinsentido
Hoy solo vamos a bailar
hasta que los pies nos den de aullidos
jueves, febrero 23, 2006
Miramientos de media semana
ésta es la playa donde silban las hamacas
la que te dije alguna que me quema en la garganta
mira bien
es éste mi desierto y mi ronquido
y también son éstas mis rebabas vestidas de serruchos
y ésta es la pared que mejor rasca los aullidos de mi espalda
(por allá las espinas lujuriosas medio dormitan
como aguardando una sed vestidita de calma)
Hay que roncar si se quiere incendiar la suerte
y dar luz al más mínimo mañana
mira
es todo terciopelo y negrura
es piel de un martes o un miércoles
mira bien
ciruela sin ganas
gacela
espuela
remedio que ardes y bramas y vuelves
regresas
olor floribundo que es también ladrillo
corteza--- cortezuela --- atraco a mano limpia
suave y dura tachuela nocturna
perfume sin muelas
Ya cavidad sin alambradas o cercas o persianas
mira
y digo mira como quien con eso dice calla-escucha
mírame jurar como si hiciera lo que me da la gana
míra el tambor sordo que acarician los orates en mitad de la semana
tambor para machacar
y percuten las hormigas pata tras pata
lienzo tras lienzo
percuten tranquilitas su camino a casa
míralos
son gritos de fiebre
pisos de mármol que se acarician sólo en viernes (huevos requeridos)
bebederos de porcelana
donde el agua dice
¿por qué no en miércoles empieza la semana?
mira un segundo
éstas no son flores de mostaza
tampoco libélulas sembrando catacumbas
tampoco el futuro empiernado con una de esas brisas que algunos dientes rebanan
Es nada más un sillón de terciopelo
un menú como el de siempre (las alhajas son raicillas de aire, bien lo sé)
y junto y encima unos ojos astronáuticos
orbitando cualquier crueldad de piloncillo
una oreja un golpe fatal
un destino asfáltico
y luego adiós
De ser mirado también todo se cansa
seguro que sí
el frío no es un trazo pendiente de cobijas
ni el miedo una verdad hambrienta que no merezca esta navaja.
miércoles, febrero 15, 2006
Shhhh
yo diástole
yo lato
latido
latencia
latente
yo como todos
yo miedo
yo miedísimo
yo diciendo cosas como "Para ego el mío"
y cagándome de la risa sin remedio
yo penumbra
yo callado
yo sin nombre
yo cagado de decir tanto yo
yo aburrido de la circunscripción y el significado
yo sin yo
ya sin rumbo
La concordancia eterna
también
el cansancio acostumbrado
desde luego
la certeza de que ese mundo que llamamos mundo es una marioneta equivocada
Lo mismo de siempre
lo mismo
el posterior silencio
la perenne incertidumbre callada y quietecita
el mañana nos vemos
el hasta luego
quién sabe
Y siempre
siempre y como siempre
un ulterior
podrido
y amado
silencio
domingo, febrero 12, 2006
Latido binario
para qué sentir frío sin morir de tanto
para qué llenar el depósito
o parar en la próxima estación de gas
o volar en vertical al sembradío donde la oscuridad es una cerca
y un subsuelo
y algo que carece de pestañas
Para qué domesticar a los muertos o a los vivos
o para qué domesticarse de las ganas
Para qué anidarse y cobijarse y hornearse bajo el ecuador de tantos látigos
o estrujarse a baño maría en los puños de la libertad
o entre los dientes exhaustos de tanto desesperanzado tan lleno de sin rumbos
Para qué asemejar
para qué darle sonido a cada aullido mascado entre el aire
Y cómo decirle meritorio de llantos
que son
pero no son
y que aunque les llamen agujas cansadasde vivir tras nuestros ojos
jamás logran expelerse desde dentro
lejos y muy afuera
cual debiesen
Vestirse de nubes a ratos
Ausentarse del futuro: Ansiarlo.
Para qué hacerse preguntas
para qué reembobinarse las neuronas
si en realidad, y claramente, no se puede
y si en realidad callando
parece que uno muerde mejor
Para qué preguntarse
para qué buscar sonidos y letras
sucediéndose, empujándose, revolviéndose a nuestro antojo
Para qué.
Describir lo delicado con nombres que pudieran empuñarse y asesinar la delicadeza
Disectar la propia oscuridad mientras se vive bajo el sol
y se rentan
cada noche
centenares de lámpares inquietas y sindicalizadas hasta la necedad
Para qué.
¿Es amar un nombre para lo que ignoramos con tanta hambre y dedicación?
¿Es no amar un bello pretexto que igual nos escupe
pulcramente
y hasta el centdo del mismo centro por el que quisimos nombrar?
Hay días en los que cada bocado de sopor me dice que sin embargo vivo
y hay noches en las que desayuno
y noches que no se esconden de nada.
Y semanas
Y suspiros
y minutos que prefiero no tatuar o evitar o ponerles nombre
para seguirlos viviendo
como pueda
como sea
no sin antes lograr
enteramente convencido
poner un punto
abandonar un otro nombre
y conducirme sin terror hasta el silencio.
martes, febrero 07, 2006
Angel Eyes - (soundtrack de la noche)
That the world's gone and left you behind
Have you ever had the feeling
That you're that close to losing your mind
You look around each corner
Hoping that she's there
You try to play it cool perhaps
Pretend that you don't care
But it doesn't do a bit of good
You got to seek till you find
Are you never unwind
Try to think
That love is not around
Still it's uncomfortably near
My old heart
Ain't gaining no ground
Because my angel eyes ain't here
Angel eyes
That old devil sent
They glow unbearably bright
Need I say
That my love's misspent
Misspent with angel eyes tonight
So drink up all you people
Order anything you see
Have fun you happy people
The drink and the laugh's on me
Pardon me
But I gotta run
The fact's uncomfortably clear
Gotta find
Who's now number one
And why my angel eyes ain't here
Tell me why my angel eyes ain't here
Excusez moi my angel eyes ain't here
Excuse me while I disappear
Baby, it's cold outside.
I've got to go away - Baby it's cold outside
This evening has been - Been hoping that you'd drop in
So very nice - I'll hold your hands, they're just like ice
My mother will start to worry - Beautiful, what's your hurry
My father will be pacing the floor - Listen to the fireplace roar
So really I'd better scurry - Beautiful, please don't hurry
well Maybe just a half a drink more - Put some music on while I pour
The neighbors might think - Baby, it's bad out there
Say, what's in this drink - No cabs to be had out there
I wish I knew how - Your eyes are like starlight now
To break this spell - I'll take your hat, your hair looks swell
I ought to say no, no, no, sir - Mind if I move a little closer
At least I'm gonna say that I tried - What's the sense in hurting my pride
I really can't stay - Baby don't hold out
Ahh, but it's cold outside
C'mon baby
I simply must go - Baby, it's cold outside
The answer is no - Ooh baby, it's cold outside
This welcome has been - I'm lucky that you dropped in
So nice and warm -- Look out the window at that storm
My sister will be suspicious - Man, your lips look so delicious
My brother will be there at the door - Waves upon a tropical shore
My maiden aunt's mind is vicious - Gosh your lips look delicious
Well maybe just a half a drink more - Never such a blizzard before
I've got to go home - Oh, baby, you'll freeze out there
Say, lend me your comb - It's up to your knees out there
You've really been grand - Your eyes are like starlight now
But don't you see - How can you do this thing to me
There's bound to be talk tomorrow - Making my life long sorrow
At least there will be plenty implied - If you caught pneumonia and died
I really can't stay - Get over that old out
Ahh, but it's cold outside
Baby it's cold outside
Brr its cold….
It's cold out there
Cant you stay awhile longer baby
Well…..I really shouldn't...alright
Ahh, do that again…
viernes, enero 20, 2006
Abolición
y decía punto
y decía tú
y con tú decía todo
o quería decirlo todo
trataba
esmeroso
pusilánime
yo decía yo
decía tú
decía cosas
decía hilos y madejas
decía agujas decía qué es lo que eran las madejas
antes de que fueran nada
antes de que decir dejara de serlo
yo dije algunas cosas
puse algunos puntos
cosí de algunos hilos
destejí desde otros
hice
yo hice
y luego no fui más yo
y luego me convertí en nada
yo dije Soy
y luego amanecí entre carcajadas
yo dije No Soy
y luego resoplé y aguzé y provoqué a los ríos
y redoblé mil marionetas despejadas
hasta que un día
uno sin tiempo nombre vestido ropa caramelo
un día de ardor
un día de soledad garapiñada
dejé de ser yo
dejé de decir
dejé de soplar
hacer
pensar
y me convertí en el brazo
el ojo
el mordisco sin rumbo
Me supe el ahora que no es ni una chingada.
jueves, enero 12, 2006
Variaciones sobre un tema sin puntos ni comas
Lo es todo y no se le antoja ser nada mucho Nada nada
Es el enunciado sin fin es el tener lo que se aprende a tener es el hola el adiós y el abismo que crece en el medio de los medios
Y no
También es la boca la selva la calma la lluvia
el sin miedo el con miedo el hambre
El hombre el hombro el mimbre de los huesos
la sed que siempre provocan la lluvia los dardos los truenos
Evocan revocan ocurren ocurren ocurren - Punto no punto -
Ah qué miedo y que ganas
de poner un punto y de no ponerlo
y de comerse una coma o de transcurrir
indeleble
igual igualito y endeble
como transcurre el tiempo
Hoy recumplo cumplo aniverso verso
Hoy reverso
sin caja de cambios
sin cambios sin caja
hoy resulto cosa del ya
cosa del pum pum pum
cosa del nada cosa del sí cosa del baja baja baja
cosa del toma cosa del quita
cosa del cállalo todo
cosa del revuélvete y resucita
hoy soy un árbol que nadie supo subir ni nadie sabe como se baja
hoy soy eterno
hoy soy transverso tangente sutil delicado hoy soy a la vez
y a la vez soy hombre raja
Soy mientras puedo puedo sólo si puedo solo
no no puedo pero soy soy sin embargo soy a pesar
soy silencio soy estruendo
soy estornudo y tos y tos y soy siendo
Soy lo no permitido soy lo creciente lo menguante lo jamàs tenido
soy tú y tu boca carne
soy tu tú
soy tu yéndote a alimentar perros no tuyos no de nadie
soy yo quedándome yo
callándome
soy nada
soy cierta nada
soy una nada que es nada y que se balancea
Nada dormidita quieta silenciosa perpetua noche de frío
Soy la duda la grieta el resquemor el hielo que se parte se comparte se reparte
soy un patín y un cuchillo
soy una hoja que rasga las ojeras de la noche
Soy el que no sabe lo que se siente saber lo que se sabe sentir
soy el que ahuyenta cada eslabón cada punto cada coma
soy el que se silencia hablando nada
soy el dolor que se duele
soy lo que se es sintiendo el contrapunto
Soy el que siente miedo
el que está desnudo
el que busca los puntos comas números decenas docenas cientos
Soy el que calla
estupefacto
El que mira todo lo dicho y que ya se dijo se dice se digo se dirá
y lo no dicho no digo no dice no dijo
Dicho sea lo dicho. (Punto, sí, punto atroz)
Lo demás es puro viento
domingo, enero 01, 2006
No soy
vacío sin tu carne tibia
y sin el anís alborada y esos pliegues que guardas
en tu cuarto tan menguante
No soy poeta ni soy carne, te lo juro amor
porque carne sólo es la que yace quietecita
ahumando los vasos
o carne también es ese aullido al que siempre se le hace tarde
Yo es que me atropello de silencios
siempre
cosecho mis bostezos
acicalo indulgentemente todos mis cochambres
Soy un remolino desconfiado austero
soy un pellizco de nube
soy un no soy que se muere de hambre
Y respiro eso que tus dientes muerden cuando aprietan la tarde
No soy poeta ni soy dios: Es asquerosamente fácil esbozarme.
A mi me duele lo continuo
sí
a mi me hiere y me sangra hasta el putísimo aire
Lo peor de mí:
la mordedura atenta
el rastrojo
despojo
manojo de infierno
nostalgia de un estúpido baile
Lo peor es que creo todo lo que las mandíbulas susurran
entre mis párpados sedientos
Es más: bebo todo lo que no se desvanece en el aire.
Revivo cada infierno cada invierno
cada vuelco
revivo y espabilo todo desamor sin mayor miedo
existo para resucitar
resucito para tropezarme y proseguir andando sobre cualquier terso alambre.
Un dos, un, dos.
Un
dos
Los pasos no sienten miedo no no
Los pasos no pierden el equilibrio, los pasos no son los que caen
Los pasos sólo suceden
los pasos no tienen hambre.
Son como esas tantas cosas
tantas
las que sencillamente se hacen
o nomás no se hacen
viernes, diciembre 09, 2005
Mortandad
Estaba despierto. Comenzaba a demandar cosas ante el asombro estúpidamente esperanzado de mis creadores. No los culpo. Eran más jóvenes de lo que yo mismo soy ahora. Y semejante engendro me pondría los pelos de punta hoy mismo. Pero esas son cosas que no se eligen. Había nacido para reclamar el hecho de estar vivo. Y ante la nula respuesta convincente, mi deber era exigir que esos "otros" me dieran cualquier cosa que pudiera mantenerme distraido. Ocupado. Absorto.
Le llenaron el pecho de balas. Dudo que siguiera respirando cuando golpeó el suelo con su desplome mortal. Dudo que sus gafas siguieran siendo redondas. Dudo que él mismo siguiera creyendo en su propia leyenda. Imagino que estaba harto. Supongo que deseaba mucho más decididamente, un mundo sin su propio personaje, de lo que decía desear un mundo sin posesiones, enconos, dioses o adjetivos. Pero eso era él, de algún modo. Él era lo que los demás creeían, querían, cantaban, despedazaban a otros porque fuese. Él ya no era más él. Él, cómodamente o no, reposaba resignado sobre la construcción colectiva y global que le habían erigido sus escuchas. El precio -no tan caro entonces- de ser una gran celebridad. Y bala por bala, órgano por órgano, lo habría de pagar esa noche suave y funesta que decidió tomarle por sorpresa. Una melodía extraña, incluso para él, y que sonó sin pudor bajo las farolas del Manhattan de 1980. La melodía de la muerte. El acorde disonante del asesinato centelleante. Bastan sólo unos segundos cuando se trata de morir.
Y yo probablemente dormía. O quizás no. Quizás escupia mi comida para seres recién escupidos al mundo. Quizás me manchaba el babero en toda su inmensidad. Quizás despreciaba los chícharos, quizás despotricaba contra los vegetales en un idioma ininteligible pero ruidoso. Quizás odiaba la cuchara, la mano, la orden misma. Cuando eres un pan recién horneado, un bebé iracundo, un asunto apenas lanzado sobre la mesa de la existencia, y por algún motivo inexplicable, te rehusas a comer. Rehusas mantenerte vivo. Rehusas lo salubre de un chícharo, incluso entonces, y sin que haya manera de demandarlo coherentemente, tú sencillamente berreas tu insatisfacción y tus ganas de comer otra cosa, o nada si es preciso. Eliges el placer y punto. Pero la supuesta sabiduría de la maternidad proveedora está siempre ahí. Siempre lista para proveerte continuidad. Para facilitarte la supervivencia. Los pequeños niños prefieren morir antes que comer zanahorias molidas. Los hombres, adultos sin más remedio, se aferran a la vida cueste lo que cueste. Nunca esperan ser asesinados. Aunque muchas veces lo sean.
Y ahí es que hallamos otra falla esencial del lenguaje. ¿Cómo es que podemos "ser" asesinados? ¿El "ser" asesinados se reduce al brevísimo instante en el que el perpetrador finiquita nuestra vida? ¿"Ser" asesinados es ese insolente espacio en el que la bala precisa rompe la maquinaría de la vida? ¿Si "fuimos" asesinados significa que seguimos "siendo" asesinados incluso luego de la muerte?
Minucias. Migajas racionales. Él no tenía idea. Él no pensaba en todas estas inutilidades mientras caminaba de vuelta a casa. Tal vez pensaba en lo que haría al llegar. En besar a su hijo. En lamentarse de su condición. En explotarla. En persistir sin importar lo que los otros hubieran tejido y hecho parte de su ilustre vestimenta social. Tal vez pensaba en matarse de forma simulada para poder vivir. Tal vez no pensaba en nada y simplemente caminaba en total silencio. Hablaba con su mujer. La deseaba. Se separaba voluntariamente de la duda y decidía prevalecer por sobre sí mismo.
Probablemente hayan nacido unas muchas docenas de niños mientras, simultáneamente, la mano satanizada de un imbécil como Chapman jalaba sin sosiego del gatillo. Y quizás muchas de esas madres anónimas lloraban al unísono mientras contemplaban el producto de su supuesto "milagro". Y yo quizás dormía. Quizás vomitaba la cena impuesta. Quizás defecaba sobre mí mismo. Nadie lleva la cuenta de semejantes sincronías. Nadie sabe todo lo que también pasa mientras vive lo que solamente se vive en singular. Y no es reprobable, claro que no. Es la condición humana. Sencillamente.
Como lo es morir, también. Y como lo es matar. Y como, irónicamente, lo es el dar a luz. O el concebir. O el rechazar los chícharos o los ejotes o los rábanos funestos.
¿Pero quién es entonces quien valida lo que resulta historia? ¿Existe un algoritmo misterioso que define lo que ha de perpetuarse? ¿Sucede todo azarosamente, sin otro propósito que el que el poder imponga?
No se sabe. Se sabe sólo que al apretar un gatillo muchas veces la muerte sale vertiginosa de la boca de un artefacto hecho para dar muerte. Y se sabe que morir es implacable. Y se sabe que hay quienes disfrutan ciertos vegetales mientras otros los desprecian. Y que los niños pequeños nunca reparan sobre la muerte. Ni siquiera si sucede frente a sus ojos. Ellos quizás lloran, quizás siguen comiendo.
Mucho después es que la encuentran triste, inexplicable, injusta. Mucho después de haberse orinado encima por última vez.
domingo, diciembre 04, 2005
Matatiempo
insurgentes aferrados a sus sombreros de paja mientras juegan matatena
dedos que se duelen de tanto ver (C. dixit)
caricias inoportunas que soplan arrecifes encima de cierta piel
Escapatorias y apretujones
bugambilias impostoras
pétalos que se suponen manos
Todo lo que uno no es
danza sin remedio ni proporción, magullando el horizonte
una mujer no es una mujer nada más
uno no es sencillamente un hombre
No.
La vida es una esmerada cocinera de albedríos
y sonriente nos presenta sus enjutas cacerolas
revoltijos repletos de perros, huracanes y ladridos
El gran hombre te ha besado en la mejilla: Vas a morir
No hay tiempo para urdir más hormigueros de clemencia
Come rasga devora subsiste ladra zumba anochece resucita
No importa si la sed pide agua
o si el agua es la que cava cada túnel que luego es pozo
Mastica el aire si es preciso:
Sólo en lo breve está el placer de lo infinito.
miércoles, noviembre 02, 2005
Aun si muerto
el sordo
el empequeñecido
En mí todo es flor de cempaxóchitl
todo huele a breves y olvidados
crisantemos
No me quedan otros pétalos que los que ya he mordido
no me queda tiempo
no me fragua lo vivo
Amanezco
rozo tibiamente el andamio de los ciegos
enciendo hogueras de fiambre mientras enredo almizcles con mis muertos dedos
Hago trampas. Cazo misterios.
Ya no puedo ni sonar
pero me creo cuando aullo y cuando siembro el miedo
No soy ningún poeta: Soy sólo un simple y llano muerto.
Un muerto recién muerto:
Una sombra de mi credo
de mis tretas
Un minúsculo silencio
¿Podrías dejarme dormir?
¿Podrías cuando menos amansarte en mis secretos?
No quiero beber tu luz.
No quiero comer tus ruegos.
Yo sólo quiero dormir
Y quiero olvidarme luego.
sábado, octubre 29, 2005
La última incoherencia: El grandioso Juarsnif
Llorando mientras se ríe
beber del agua más seca del mundo
Desecar, erosionar, desertificar todos los posibles oasis
Todo para hallar otra vez el mismo silencio infalible.
Callar es el cuarto cuarto. El finiquitor del compás. Un, dos, tres:
Cuatro.
La música danza sin complejos posibles
Las antorchas, en un acto extraoficial,
deciden reunirse para sopesar la emergencia: Urgencia insoluble.
Hambre tan punzante como ojos llenos de agujas.
Y la música, que suena, que suena, sin importarle nada:
"warm beer and cold women, I just don't fit in
every joint I stumbled into tonight
that's just how it's been
all these double knit strangers with
gin and vermouth and recycled stories
in the naugahyde booths
with the platinum blondes
and tobacco brunettes
I'll be drinkin' to forget you
lite another cigarette
and the band's playin' something
by Tammy Wynette
and the drinks are on me tonight
all my conversations I'll just be
talkin' about you baby
borin' some sailor as I try to get through
I just want him to listen
that's all you have to do
he said I'm better off without you
till I showed him my tattoo
now the moon's rising
ain't got no time to lose
time to get down to drinking
tell the band to play the blues
drink's are on me, I'll buy another round
at the last ditch attempt saloon
warm beer and cold women, I just don't fit in
every joint I stumbled into tonight
that's just how it's been
all these double knit strangers with
gin and vermouth and recycled stories
in the naugahyde booths
with the platinum blondes
and tobacco brunettes
I'll be drinking to forget you
lite another cigarette
and the band's playing somethin'
by Johnnie Barnett
and the drinks are on me tonight"
Otra vez el compás. Otra vez el recuerdo: I'm all for you Body and Soul.
Quiero que la vida me deje en paz
pero no logro ahuyentarla.
sábado, octubre 22, 2005
De saber a lo que sabe y otras cosas fútiles
son unas lenguas
y unos muslos
es una inquietud ansiosa de arrebatar nombres
El sabor se mira
se huele
(y no sólo se huele, también se olfatea)
se sabe
se dice
El sabor se circunda
se circunscribe
se circuncida
se cercena
El sabor son bolsas llenas de cosas pensadas
libros enteros rebosando hojas y lienzos de cierto perfume amable
El sabor son los cuentos
las mordidas
los silencios
El silencio entre cada pequeño silencio
El sabor es también un punto.
Un punto que puede o no puede estar
pero que siempre es un punto
Un punto
y
aparte. (y luego un punto, otro punto, otra vez)
El sabor no se repite
aunque se repitan las cosas
Poco más que imbécil es quien pretende aprisionar cualquier sabor
pues la jaula resulta siempre
siempre
siempre
una caricia torpe sobre los enredosos cabellos del aburrimiento
un enfrenón miedoso, un amarrón solemne
igual a cualquier paranoia garapiñada con el hambre que se asfixia
bajo el supuesto santo santísimo oh gran cinturón de seguridad
Una más de esas tragedias
(de esas que no sobreviven ni tres mordiscos)
y tendré que despedir
juntas todas
a mi hambre y a mi lengua
y a mi nariz y a mi escueta esperanza
De patitas a la calle, malcriadas: Probar jamás es suficiente.
Y hay sabores que no se prueban
sabores que resisten tentativas lengüinas
arrebatos labiescos
hostilidades dentales-nasales-suprarrenales
artilugios tactiformes
neurodiscursivistupideces que pretenden construir escapatorias
Sabores que sobreviven cualquier cosa, pues.
Sabores aproximados
entelequias desahuciadas de toda posibilidad para proclamarse manjares
Sabores como tantos cuentos hermosos
Distancias que asemejan ser pestañas para olas más terribles
Reflejos de ciudades cautelosas.
Sabores que son como otros tantos kilómetros tatuados
de garantías, o de sonrisas convincentes
o de sacrificios insectívoros que alivian cien maldades onerosas.
El sabor que no se sabe es igual que pisar seis malos pasos en un baile
contraerse desordenado
pero claro y cristalino: festejando a pisotones la mutua voluntad naciente
Y aunque tal cosa es improbable como un espejo verídico
y aunque resulta estar llena de sentidos pero libre de palabras
y ser, vaya, desinteresadamente real
jardinosamente magnífica, etcétera,
lo único visible es una hermosa y breve espuma de flores sin rumbo
que se sabe y se saborea cierta:
Resuelta a caminar sin ladrarle a los motivos.
Nada sabe a nada. Siempre hay algo que rasguña el paladar.
Y nada tampoco sabe cada vez a lo mismo.
No hay resguardo para librarse de esa afrenta:
El sabor más reconocible es el que siempre sabe distinto
Y la vida es un viento que se cuela entre miles de millones de miles de millones
de millones y de miles de pequeños-diminutos agujeros: Nosotros
Pasa sin ver. Fluye sin tránsito. Sucede sin remedio.
De mordisquear esos pétalos de brisa
lentamente
"con seguridad-tomando la mano con fuerza-percutiendo la cintura-dejando a la cadera dictar"
De respirar los sin-remedios
y abrazar boya ras boya
es de lo que se trata la siembra de los sibaritas:
Dispuestos a palabrear cualquier sabor
desentrañando del discurso una incipoiente escapatoria
Todo sea por despintar la vida
(pues creen que eso es igual a poder pintarla, claro está)
Dependen de ello.
Desterrados de mi corazón.
Cada sabor es un matiz. Y antes desdeñaba los matices.
Hoy sé que hay quinientos mil
y que no me alcanzará mi propio tiempo
para bebérmelos todos
geográficamente
pintando los subsecuentes mapas.
Pero ya no me importa.
No podría paladearlo todo.
¿Y qué?